Las confesiones de san agustin de hipona

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LAS CONFESIONES DE SAN AGUSTIN DE HIPONA

SAN AGUSTIN

EXCUSA

Más que una excusa porque piense haber hecho algo culpable al escribir este libro, es una excusa que pretende evitar malas interpretaciones y, por eso, injustas acusaciones.
He hecho una traducción libre en versión actualizada de «Las Confesiones de Agustín de Tagaste». ¿Por qué? ¿Hacia falta?
Tengo un gran respeto por la obraoriginal de Agustín de Tagaste, y pienso que debe ser leída, traducida al pie de la letra o con rigor de sentido, y por los especialistas estudiada y comentada. Algo de grande hay en la obra de Agustín de Tagaste por lo que se ha hecho universal en el espacio y en el tiempo. Han pasado más de quince siglos y ese algo grande sigue sin envejecer, y no envejecerá porque es verdad.
Hay algo sinembargo en su libro que sí envejece, y mucho. Las grandes obras de literatura no envejecen literariamente sino que se hacen antiguas, porque en ellas lo literario es arte, en ellas la verdad es arte. En la obra de Agustín de Tagaste, en cambio, lo que no envejece es la idea; la verdad siempre antigua y siempre nueva es en las Confesiones idea, obra inteligente, no arte; es sinceridad psicológica,sentimental, no arte; es profundidad filosófica y religiosa, no arte. En lo que podría ser arte, las Confesiones han envejecido, y mucho, porque el arte literario de Agustín de Tagaste no ha vencido esos largos quince siglos, el tiempo ha triunfado sobre él. No triunfa sobre su aportación intelectual ni sobre su sinceridad vital, pero sí ha triunfado sobre su poco arte literario. Esa es mi opinión:las Confesiones son hoy, para un lector actual no especialista, literariamente viejas, a pesar de que en su época supusieron una insólita novedad y originalísimo modo autobiográfico, tan singular, que a partir de él cambiará el enfoque y planteamien­to de todas las biografías. Agustín de Tagasie fue profesor de retórica, ejerci­tado en la oratoria, y eso hace su escrito terriblemente cargado,barroco, complicado y retorcido, asfixiante. Casi parece insincera su desgarrada sinceridad y es sólo por su aparatosa manera discursiva. No sólo es ésa mi opinión sino que tengo una larga experiencia de muchas personas que, animadas a leer las Confesiones, movidas y emocionadas al oír hablar de su singularísima vida, han cerrado el libro de Agustín de Tagaste por cansancio. Hoy la verdad llega sinora­toria, sin discursos ni grandilocuentes gritos; hoy, me parece, la verdad se presenta casi desnuda, al menos va vestida con más sencillez que como la vistieron los abogados romanos, los pedagogos, militares y políticos del Imperio.
Por tanto, pienso que sí era necesaria mi traducción libre en versión actualizada. ¿Por qué? Porque mu­chas personas no leían la verdad de Agustín de Tagaste sólo porestar presentada tan retóricamente. Y hacía falta, me parece, que el hombre de hoy revi­viera la aventura humana e interior de Agustín de Tagaste. Este hombre, que vivió hace más de quince siglos, es hoy un hombre actual, actualísimo. Sus pro­blemas, su angustia, su búsqueda, su vida toda es una respuesta viva a las preguntas y perplejidades también vivas y sinceras del hombre de hoy: es laproblemá­tica que actualmente se hace tan viva en la frontera de los veinte años.
El periplo de las Confesiones tiene su mas atractivo entusiasmo entre los dieciséis y los treinta y cin­co años, poco más o menos; un período de tiempo éste en el que, en su inicio, se comienza a buscar, y, en su final, o se ha encontrado un sentido a la propia vida o ya nada importa. Quizá.
No tengo más que decir, ésta esla excusa con la que pretendo evitar malas interpretaciones e injustas acusaciones porque, ciertamente, puede parecer al me­nos llamativo corregir al Doctor universal. Pero, y esto es lo decisivo, la obra original de Agustín de Tagaste permanece ahí, el libro podrá ser siempre leído en lengua latina tal como lo escribió en el siglo IV.

Pedro Antonio Urbina

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