Las heridas de narciso

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Las heridas de Narciso – Schnaith

- Hoy en día ya no se esfuman entidades sino identidades
- La reproducción en serie es nuestra señal de identidad. La desidentificación es el peligro de la identidad moderna. Es lo que nos quiere hacer creer la tv.
- Se borran las heridas del pasado por el bienestar del presente.
- Somos expresados por el inconsciente, ideologías,lenguajes.
- El poder oculto del sistema llega hasta nuestra privacidad.
- Consciente e inconsciente.
- Perdida de confianza en la imagen que dan de nosotros los símbolos culturales.
- Decir algo mas de lo que decimos, segundas líneas en todo.
- El hombre es consciente de los símbolos y su interpretación.
- No hay identidad definitiva, búsqueda eterna del serpropio.
- Hombre no centro del Universo.
- Freud: no eres dueño de tu propia alma
- El hombre deja de ser un noble, a ser terrenal, viene del mono pero es el rey de la naturaleza. / ilusiones perdidas
- El yo está determinado por poderes ajenos e incontrolados y una interpretación inacabable.
- Conflicto eterno
- Sujeto en voz pasiva, es hablado, es pensado.Enajenación.
- No autodeterminación del individuo
- Nos reconocemos en producciones hechas en masa.
- Simbologías para influenciar y llegar al inconsciente.
- Lectura indirecta, entre lineas
- Despersonalización, medios masivos de difusión.
- Refugio en el saber del desencanto. Saber – Poder
- Yo es otro. Se me piensa.
- Riesgo y promesa de identidad.- Se está perdido, hay quien lo sabe y quien no.

Hoy en día no se esfumaron las entidades, sino las identidades. La reproducción en serie es nuestra señal de identidad. La desidentificación es el peligro de la identidad moderna.
El presente realiza la totalización, por medio de la cual se redimen retroactivamente (en el recogimiento pacificador del espíritu), los conflictos del pasado.
Enla conquista de la plenitud integral se borran las cicatrices de las luchas pasadas. De las heridas del espíritu surge su salud; la enajenación es el rodeo que conduce a una identidad reforzada. La totalidad más vital es la que se establece a partir de la escisión más profunda.
Por las heridas incolmables de su identidad se cuelan otros que empañan el espejo de Narciso. Poco a poco llegamos aaceptar que sólo podemos mirarnos en aguas turbias, que más que expresarnos somos expresados por el inconsciente, por las ideologías, por los lenguajes convencionales y que nos mueven las fuerzas de un poder anónimo, el sistema que se infiltra hasta en los pliegues más ocultos de nuestra privacidad. A esta situación correspondió desde hace un siglo, el surgimiento de una nueva actitud creativa yreflexiva, en el orden de la cultura, que no sólo acusaba la enajenación sino que inquiría sobre sus formas inmediatas. Se sospechó que el saber consciente no entregaba en forma directa la verdad sobre sí mismo y sobre las cosas. El sentido inmediato que la conciencia leía en sus propios productos y en las cosas era al mismo tiempo una expresión y un ocultamiento del sentido verdadero.
Nietzche,Marx y Freud practicaron una sospecha sistemática respecto al sentido que suele atribuirse a los fenómenos de conciencia: la sospecha de que encierra mucho de ilusorio y de mistificante.
Nos arrebataron definitivamente la confianza en que los símbolos culturales pudieran devolvernos la imagen fidedigna de nosotros mismos como sujetos históricos y como individuos.
En todo lo que hacemos odecimos queremos expresar, además, otra cosa que lo que hacemos o decimos.
El hombre de la calle es consciente (en mayor o menor grado), de que los mismos signos o símbolos que deberían devolverle la realidad objetiva de su propio sí son, versiones interpretativas en cuya reinterpretación se forja la identidad precaria y revocable, siempre sujeta a nuevas versiones, de su individualidad histórica y...
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