Las moscas jean paul sartre

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«Las Moscas.»
de Jean-Paul Sartre © 1.943

Traducción: Alfonso Sastre. Formato: José Javier Torija Rodríguez.

Personajes:

Orestes Electra Júpiter Clitemnestra Egisto El Pedagogo Las Erinias El Gran Sacerdote Soldados Mujeres y Hombres de Argos

Hijo del difunto rey de Argos, Agamenón. Hija de Agamenón y hermana de Orestes. Dios de la muerte y de las moscas. Reina de Argos. Nuevo reyde Argos. Preceptor de Orestes.

«Las Moscas» - Jean-Paul Sartre. Página - 2

ACTO PRIMERO
Una plaza en Argos. Una estatua de Júpiter, dios de las moscas y de la muerte. Ojos blancos, rostro embadurnado de sangre. ESCENA 1ª Unas VIEJAS vestidas de negro entran en procesión y hacen libaciones ante la estatua. Hay un TONTO sentado en el suelo, al fondo. (Entra ORESTES y el PEDAGOGO. Luego,JÚPITER) ORESTES.- ¡Eh, buenas mujeres! (Todas se vuelven, dando un grito) PEDAGOGO.- ¿Pueden decirnos, por favor...? (Ellas escupen al suelo, retrocediendo un paso) Por favor, señoras. Somos viajeros extraviados. Sólo queremos que nos den una pequeña información. (Las VIEJAS huyen, dejando caer sus urnas) ¡Viejas asquerosas! Cualquiera diría que voy detrás de sus encantos. ¡Ay señor, vaya viaje! ¡Quéinspiración la suya! Venir aquí, habiendo más de quinientas capitales, tanto en Grecia como en Italia, con su buen vino, sus hoteles acogedores, calles animadas... Estas palurdas parece que no hubieran visto en su vida a un turista: cien veces he preguntado nuestro camino en esta maldita aldea achicharrada por el sol, y por todas partes los mismos gritos de espanto, las mismas desbandadas ycorrerías sin ton ni son de gentes de negro hasta los ojos, en estas calles que te ciegan de tanta luz.. ¡Qué asco! Calles desiertas, el aire tembloroso, y este sol... ¿Ha visto cosa más siniestra que el sol? ORESTES.- Aquí es donde yo nací. PEDAGOGO.- Así parece. Pero, en su lugar, yo no me jactaría de eso. ORESTES.- Aquí es donde yo nací..., y, sin embargo, tengo que preguntar el camino como untranseúnte cualquiera que va de paso. Llama a esa puerta. PEDAGOGO.- ¿Qué se cree? ¿Que van a respondernos? Mire un poco las cosas y dígame qué aspecto tienen. ¿Dónde están las ventanas? Dan a patios interiores y oscuros, me imagino, de espaldas a la calle. (Gesto de ORESTES) Está bien, voy a llamar; pero sin ninguna esperanza. (Llama. Silencio. Vuelve a llamar. La puerta se entreabre) Una VOZ.- ¿Quéquiere usted? PEDAGOGO.- Es una simple información. ¿Sabe usted dónde vive...? (La puerta vuelve a cerrarse bruscamente) ¡Ande y que le cuelguen! ¿Está contento, señor Orestes? ¿Le basta la experiencia? Si quiere, puedo pegar golpes en todas las puertas que encontremos. ORESTES.- No, déjalo. PEDAGOGO.- Pero espere. Hay alguien aquí. (Se acerca al TONTO) ¡Señor mío!

TONTO.- Eu. PEDAGOGO.- (Nuevosaludo) ¡Señor mío! TONTO.- Eu. PEDAGOGO.- ¿Se dignaría usted indicarnos la casa de Egisto? TONTO.- Eu. PEDAGOGO.- De Egisto, el rey de Argos. TONTO.- Eu, eu. (JÚPITER pasa por el fondo) PEDAGOGO.- ¡Mala suerte! El primero que no huye de nosotros es el tonto del pueblo. (JÚPITER vuelve a pasar) ¡Eh, oiga! Ese tipo nos viene siguiendo. ORESTES.- ¿Quién? PEDAGOGO.- El barbudo ese. ORESTES.- Tú sueñas.PEDAGOGO.- Acabo de verlo pasar. ORESTES.- Te habrás equivocado. PEDAGOGO.- Imposible. En mi vida he visto una barba igual, a no ser una de bronce, que tiene el Júpiter Ahenobarbus, en Palermo. Mire, ahora vuelve a pasar. ¿Qué querrá de nosotros? ORESTES.- Va de viaje, lo mismo: qué va a querer. PEDAGOGO.- ¡Escuche! Nos lo hemos encontrado en la carretera de Delfos. Y cuando hemos embarcado enItea, él ya había plantado su barba allí, en el barco. En Nauplia no podíamos dar un paso sin tenerlo pisándonos los talones, y ahora aquí lo tiene. ¿A lo mejor todo eso le parece a usted simples coincidencias? (Espanta moscas con la mano) ¡Eh, mire: las moscas de Argos parecen mucho más acogedoras que la gente! Fíjese en esas; pero, ¡fíjese! (Señala los ojos del TONTO) Son doce, ahí en el ojo,...
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