Las mujeres de los narcos

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 15 (3705 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 2 de marzo de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
El Cartel de los sapos se convirtió en un éxito de ventas y dio origen a la serie que con el nombre de El Cartel han visto millones de televidentes dentro y fuera de Colombia. Uno de sus autores, Andrés López López, había conocido el mundo del narcotráfico desde adentro y en una prisión de Estados Unidos escribió los pormenores de la existencia de los integrantes de un cartel de drogas. Ahorajunto con Juan Camilo Ferrand se inmiscuyen en las vidas de las esposas y mujeres de muchos de los más reconocidos narcotraficantes colombianos. Son seis relatos verídicos, construidos después de varios días de entrevistas y conversaciones con ellas. Las fantásticas llegó a las tiendas a mediados de septiembre publicada por Santillana bajo el sello Aguilar. Aquí, un fragmento del capítulo “Estoscelos me hacen daño, me enloquecen”, la historia de la esbelta Noelia Ortega.

Ya habían pasado cuatro años desde que Noelia se casó y ésta aún no terminaba de conocer al hombre con el que lo había hecho. Yo no sabía que él fumaba marihuana. Ni siquiera sabía a qué olía la marihuana, pero a éste le dio por empezar a fumar marihuana en mi presencia. De un momento a otro sacó un cacho, y le empecé apelear por eso.
–¡Mis hijos no van a ver esto! ¡Olvídese!
Empecé a pelearle. Le agarré la marihuana.
–Si me bota la marihuana, me voy para la calle.
–¡Pues se va para la calle!
Y empecé a tirarle la marihuana por el inodoro. Yo nunca le permití a él hacer eso delante de mis hijos. Claro que tampoco nunca la dejó. Lo hacía al escondido o en la calle. Mi hijo mayor tenía como cuatro años, yJohnny lo llevaba donde un amigo de él que era un marihuanero horrible, desde que se levantaba hasta que se acostaba andaba con un cacho de marihuana en la mano. Un día que llegó Johnny de la calle, el niño se le acercó.
–Papi, usted huele a lo mismo que huele la casa de su amigo.
–Cómo así, hijo, a qué –le preguntó el incrédulo y perdido Johnny.
–Pues a lo que huele esa casa.
–¡A marihuana! –ledijo Noelia, al tiempo que le pellizcó.

Es que ni de novios, ni de recién casados. Para mí eso fue muy raro. A pesar de su encariñamiento con la hierba, sus dos hijos eran su polo a tierra. El siempre procuró mantenerlos alejados de todo ese mundo que por momentos le copaba su tiempo. Ellos, sin embargo, lo notaban y en su ausencia confrontaban a Noelia: le preguntaban qué era lo que hacía supadre que se iba de la casa por períodos tan largos. Ella les inventaba cuanta excusa se le ocurriera, pero Johnny, al regresar, ponía las cosas en orden con cuentos e historias fantásticas de travesías por el territorio nacional.
Su hijo menor, además, sentía cierto rechazo por Rasguño. Celos, quizás, al pensar que el tiempo que pasaba su padre con él se lo quitaba a ellos. Siempre que su padresalía de la casa, el niño le preguntaba que para dónde iba.
–Papá, ¿usted por qué siempre se tiene que ir para donde ese señor? –lo increpaba el niño–. Es que a mí no me gusta que usted mantenga por allá. Qué pereza ese señor.
Los niños disfrutaban con el papá sólo cuando él estaba en la casa. Johnny no los llevaba a ningún lugar donde pensara que corrían algún riesgo porque él protegía a losniños. Jamás los puso en peligro ni los llevó a ninguna finca ni a ningún sitio donde estuvieran los demás narcos. Nunca, por ejemplo, ni siquiera los llevó a que conocieran a don Hernando. El los quería muy lejos de ese mundo corrupto y peligroso. Así son la mayoría de los narcotraficantes: violan todas las normas en la calle pero pretenden una vida recta en el seno de su familia; pretenden armar unaburbuja para dejar en ella a los que quieren.
De la casa que le regalaron sus padres, Noelia se mudó con sus hijos a una muchísimo más grande y amplia, con piscina, que le regaló Johnny. Allí él aparecía regularmente con regalos para toda la familia. El era muy detallista. El día de la madre, el día de Navidad, en mi cumpleaños, él no faltaba y me regalaba plata. Yo salía y compraba lo que...
tracking img