Las mujeres en la producción

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Las mujeres en la producción
 
Siempre hubo presencia femenina en actividades agrícolas, de artesanía y de comercio. En Ambalema, el primer gran centro exportador del país, al final del siglo XIX, las mujeres estaban en la industria de tabaco, de aliños, de sombreros de exportación, recolección y selección de café. A principios del siglo XX, el proceso de industrialización las sacó de laactividad productiva doméstica, y empezaron a formar una nueva fuerza de trabajo femenina urbana y técnicamente más sofisticada.
 
Sin embargo, las mujeres no figuraban en las estadísticas como agentes de trabajo. El censo de 1870 incluía datos específicos sobre sus actividades productivas, pero los siguientes (entre 1905 y 1929) las excluyeron. Los cuatro censos de 1938 a 1973 clasificaron a las amasde casa dentro de la población económicamente inactiva, lo cual impidió determinar el aporte de mujeres desde el hogar.
 
Desde la Colonia, la sociedad colombiana quiso limitar la participación laboral de las mujeres a oficios que estuvieran 'bien vistos'. A las indígenas de la época, por ejemplo, solo se les permitía trabajar como chocolateras, molineras, pasteleras y confiteras. Los linderospara el trabajo se mantuvieron en el Código Civil de 1887, que mencionaba como oficios femeninos los de "directora de colegio, maestra escolar, actriz, obstetriz, posadera y nodriza".
 
Apenas en 1873 se creó el curso de telegrafía teórica y práctica, del cual se graduaron nueve telegrafistas. Estas primeras técnicas fueron nombradas en Nemocón y La Mesa1. El programa se suspendió por losataques de la prensa.
 
Al entrar el siglo XX, la industrialización, en especial en Antioquia, permitió vincular a las mujeres jóvenes a la producción fabril. De hecho, la industrialización colombiana fue femenina. En 1911, la Fábrica de Tejidos de Bello empleaba 110 hombres y 400 mujeres, la Compañía Colombiana de Tejidos, 20 hombres y 200 mujeres. Algo similar ocurría en las trilladoras y lasfábricas de cigarrillos. Las familias campesinas encontraron en la industria una buena opción de trabajo para las hijas jóvenes -en lugar del servicio doméstico-, porque se realizaba en un ambiente casi conventual (ver artículo Oficios de mujeres).
 
A su vez, los empresarios encontraron en las mujeres mano de obra barata y habilidad para trabajos manuales delicados y repetitivos. En 1920, Coltejerpagaba a los hombres salarios entre $0,50 y $2,70 y a las obreras entre $0,35 y $0,80 y Rosellón $0,45 a mujeres y $1 a los varones2.
 
Por eso, la primera huelga de obreras -liderada por Betsabé Espinosa en febrero de 1922 en la Fábrica de Hilados y Tejidos de Bello- tenía como principales reclamos exigir salario igual por trabajo igual, trabajar calzadas y el cese de abusos sexuales por parte delos capataces. Ganaron la huelga, un hecho bien interesante en el mundo sindical colombiano que aún hoy se caracteriza por ser masculino.
 
Las estadísticas muestran que, en 1923, el 73% de la fuerza laboral industrial era de mujeres y, en particular, de jóvenes solteras. El 58% de ellas tenía entre 15 y 24 años. Entre 1915 y 1940, el 85% de las obreras correspondía a mujeres solteras. De hecho,los internados para obreras, los "Patronatos de Obreras", eran administrados por comunidades religiosas y solo aceptaban solteras.
 
La urbanización de los años 30, que se caracterizó por la migración femenina, unida a la aparición de servicios modernos, facilitó otra transformación del trabajo femenino. En las ciudades, la fuerza física perdió parte de su valor como atributo para el trabajo.Las empresas contrataron secretarias, telegrafistas, operadoras, enfermeras y cajeras, con salarios reducidos. A las oficinas se transplantó la figura de la esposa, con la de las secretarias. Los "ángeles de las oficinas" (como las llama Ricardo Abel López) se sumaron a las obreras de la industria, las "dulcineas de las fábricas" (Ann Farnsworth). Las máquinas de escribir y los telégrafos...
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