Las noches blancas

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  • Publicado : 5 de septiembre de 2010
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Noche primera
Era una noche maravillosa. Todo el día estuvo melancólico. Platicaba con las casas, por su soledad. En la calle no se sentía bien ni tampoco en casa. Durante dos noches segui-das hizo un esfuerzo y por fin esta mañana logró averi¬guar de qué se trataba. Pues nada, que todo el mundo estaba saliendo de estampía para el campo. Parecía que todo se levantaba y se iba, que todo setrasladaba al campo en caravanas enteras, que Petersburgo amena¬zaba con quedarse desierto, y llegó al punto de tener vergüenza, de sentirse ofendido y triste. Él no tenía adónde ir, ni por qué ir al campo, pero estaba dispues¬to a irse con cualquier carromato, con cualquier ca¬ballero de aspecto respetable que alquilara un coche de punto. Nadie, sin embargo, absolutamente nadie lo invitaba. Era como sise hubieran olvidado de él, como si efectivamente fuera un extraño para todos.
Su noche, sin embargo, fue mejor que el día. He aquí lo que pasó: Regresó a la ciudad muy tarde y ya daban las diez cuando llegó cerca de casa. A unos pasos de él, en la barandilla del muelle, estaba una mujer que parecía observar con gran atención el agua turbia del canal. De pronto se quedó clavado en el sitio.Escuchó sollozos y era muy tímido con las mujeres, pero en esta ocasión giró sobre los talones, se acerqué a ella, pero la muchacha reco¬bró su compostura. Al momen¬to se puso a seguirla, pero ella, adivinándolo, se apartó del muelle, cruzó la calle y siguió caminando por la acera. Él no se atrevió a cruzar la calle.
Por la acera, apareció de pronto un caballero que caminaba haciendo eses yapoyándose con tiento en la pared. La muchacha iba como una flecha, y el caballero se puso a galopar en persecución de su desconocida. El caballero la alcanzó, la muchacha lanzó un grito y él corrió a la acera opuesta, el caballero se alejó.
Le pidió al mano a la desconocida, y ella se la dio y las gracias también. Le preguntó a la muchacha porque se había alejado de él, y ella le dijo que porque no loconocía, luego ella le preguntó que porqué temblaba y el le respondió que ni aun en sueños hubiera creído que hablaría con una mujer. La mujer le dijo que podía acompañarla a casa.
Al hablar un poco quedaron en volver a verse en el mismo lugar a ala noche siguiente, y el joven prometió contarle todo lo suyo.
Noche segunda
El joven le contó que él había vivido toda su vida completamente solo, yque era un tipo soñador, a lo que la joven respondió que ella también lo era. Le dijo que se llamaba Nastenka, y el joven le contó lo que era ser un soñador: Es una criatura de género neutro. Por lo común se instala en algún rincón inaccesible, como si se escon¬diera del mundo cotidiano. Y le contó muchas cosas acerca de él.
Esperaba a que Nastenka, que lo había estado escu¬chando, abriera sus ojosinteligentes y rompiera a reír con su risa infantil, pero ella siguió callada y luego le estrechó la mano y le dijo con tímida simpatía: ¿Es posible que haya vivido usted toda su- vida como dice? El joven le respondió que si, y que así la terminaría, lo que Nastenka replicó: -No, imposible Ahora le conozco a fondo, lo sé todo. ¿Y sabe usted? Yo, por mi parte, quiero contarle mi propia historia, ydespués me dará usted un consejo. Usted es un hombre muy listo. ¿Promete darme ese consejo? A lo que el joven respondió que ca¬da uno de ellos daría al otro buenos consejos.
Historia de Nastenka
Nastenka le contó toda su historia al joven: Tengo una abuela anciana. Fui a vivir con ella cuando yo era todavía muy niña porque murieron mis padres. Mi abuela, era antes rica. Ella misma me enseñó elfrancés y más tarde me puso maestro. Cuan¬do cumplí quince años termi¬naron mis estudios. Hice por entonces algunas travesu¬ras de poca monta. Pero la abuela me llamó una mañana y me dijo que como era ciega no podía vigilar¬me. Cogió, pues, un imperdible y prendió mi vestido al suyo, diciendo que así pasaríamos lo que nos quedara de vida si yo no sentaba cabeza. En suma, que al prin-cipio era...
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