Las peredes oyn

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las paredes oyen juan ruiz de alarcon
Don Juan: Tiéneme desesperado,
Beltrán, la desigualdad,
si no de mi calidad,
de mis partes y mi estado.
La hermosura de doña Ana,
el cuerpo airoso ygentil,
bella emulación de abril,
dulce envidia de Diana,
mira tú, ¿cómo podrán
dar esperanza al deseo
de un hombre tan pobre y feo
y de mal talle, Beltrán?
Don Mendo: En el signo del León
Marte yVenus concurrieron
de mi nacimiento el día,
y si hay cierta astrología,
ellos amable me hicieron...
Mas a Dios, primo, que es tarde,
y a doña Ana quiero ver;
que hoy su sol se va a poner
enAlcalá.
Conde: Dios os guarde.
Don Juan: Mientras sin contrario fuerte
ame doña Ana a don Mendo,
ella está en su amor muy firme;
a mudalla no me atrevo
como el Duque es persona,
a cuyas fuerzas yruegos,
puede mudarse doña Ana,
que la conquiste pretendo,
para que andando mudable,
entre los fuertes opuestos,
no estando firme en su amor,
esté flaca a mi deseo.
Beltrán: Ésa es cautela,que, enseña
el diestro don Luís Pacheco,
que dice que está la espada
más flaca en el movimiento.
Don Juan: Mejor se sujeta entonces:
de esa lición me aprovecho,
Beltrán: Y dime, por vida tuya,¿ágora sales con esto?
¿No eres tú quien me dijiste
"Si esta vez no la muevo,
morirá mi pretensión,
aunque vivan mis deseos"?
Doña Ana: ¿Qué es esto?
Don Mendo: Justo castigo
de tu mudanza.Doña Ana: ¿Conmigo
tan grosero atrevimiento?
Doña Lucrecia: ¡Justicia de Dios!
Leonardo: Teneos.
Doña Ana: ¿Hay excesos más extraños?
Don Mendo: A pesar de tus engaños
he de lograr mis deseos.
ElDuque y don Juan, de cocheros que sacan las espadas y dan
sobre don Mendo y Leonardo que dejan luego a doña Ana
y doña Lucrecia.
Regresa el parido por dios jajaja
Don Mendo: deteneos
Que yonunca os engañe,
Recato y no engaño fue
Encubríos mis deseos;
Que si os queréis acordar,
Solo os tercie para vella,
Y en empezando a querella,
Os deje de acompañar
Doña Ana: y en fin, si bien...
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