Las raices del odio

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas: 5 (1142 palabras)
  • Descarga(s): 0
  • Publicado: 31 de octubre de 2010
Leer documento completo
Vista previa del texto
CUENTO

Las raíces del odio
De Cristina Pacheco Todos los que pasan ante el local 114 hacen un gesto de simpatía hacia Raquel y censuran el comportamiento de Pablo. Sus insolencias y reclamaciones se oyeron en todo el mercado. Causaron alarma y temor entre los comerciantes que, a media mañana, abandonaron sus mostradores para formar un círculo en torno a Raquel y su hijo. Era horrible verla aella —de pie entre manojos de yerbas olorosas a salud, tranquilidad, buen apetito y buen sueño— mientras desde el pasillo él la negaba y maldecía. Cansado de insultar a su madre, Pablo se alejó tambaleándose no por efecto del alcohol sino del odio. Lo siguieron los gemidos de Raquel, los reproches de sus amigos, las expresiones reprobadoras de las marchantas que se apartaron del camino para no seratropelladas: “Va como demonio”. “Parece loco”. “¿Le viste los ojos?” “Estaba borracho o algo peor; si no ¿cómo te explicas que le haya dicho esas cosas horribles a su madre?”. Compañeros de trabajo y clientes de Raquel coincidieron en que la actitud de Pablo era reprobable y mostraba una terrible injusticia. Si por alguien debía tener Pablo veneración era por su madre. Se mencionó el valor, eltesón, el carácter de Raquel. “Acuérdense de cuando empezó a venir aquí. Traía al hijo bien chiquito. Juntos se acomodaban en cualquier cacho de piso para vender té de monte”. Quienes presenciaron la furia de Pablo no aceptaban que aquel energúmeno fuera el mismo niño “flaco y renegrido que venía tras Raquelito cabeceando, de tan temprano que llegaban aquí”. “Gracias a eso salieron adelante y elmuchacho se formó”. A todos les consta que al poco tiempo de que Raquel y Pablo aparecieron en el mercado, el niño era capaz de encargarse del puesto

mientras ella iba a los alrededores en busca de ropa ajena para lavar. En la tarde volvía y le tomaba a su hijo relación pormenorizada de las ventas. Fallas y equivocaciones eran motivo de castigos brutales que la madre le aplicaba allí mismo aPablo. Entonces, más que los gritos del niño, se escuchaban las advertencias de Raquel: “Si chillas te va peor”. Hacia las siete de la noche salían del mercado: ella delante, cargada con los costales de hierbas olorosas a salud, paz, buen sueño y buen apetito. A muy corta distancia la seguía Pablo, oprimido por el dolor y por el peso de los huacales que usaba como mesa y en otras épocas habían sidosu cuna, su celda de castigo y su único juguete. Antes de esta mañana terrible, Raquel escuchó en infinitas ocasiones los elogios de sus vecinas, para quienes ella es ejemplo máximo de madre y padre a la vez. Cohibida, Raquel bajaba la cabeza y atribuía su éxito a la ayuda divina “Si he logrado sacar adelante a mi muchacho no es por mí, sino porque Dios me da fuerzas y me ilumina para guiar yosolita a mi hijo”. Raquel siempre ha pensado que sin la luz inspiradora habría sido incapaz de definir el carácter de Pablo. El niño nació enclenque y mostró voz aflautada, sobre todo cuando le pedía misericordia. En aquellos momentos la madre era más fuerte y vigorosa para castigar al hijo y quitarle “la maldita maña de chillar”. Cuando Pablo llegaba al mercado y las clientas deseaban conocer elorigen de una herida en la frente o en el brazo, contestaba Raquel: “Me lo soné. Con todo el dolor de mi corazón tuve que darle una buena tunda. Aunque a él le haya quedado la herida, el dolor más fuerte lo sentí yo. Pero no me importa. Mis penas se las dedico a Dios con tal de que me ilumine para educar a este muchacho, para corregirlo cuando me salga con una de las suyas… Ahorita claro que no legusta; cuando crezca me lo agradecerá…” Raquel sabe que gracias a su fervor, la luz divina la ha orientado y fortalecido para enmendar las faltas de su hijo, templarle el carácter y quitarle actitudes que considera débiles y afeminadas. Gracias a eso el niño

pudo quedarse a velar en el mercado o estarse quieto en un hoyo. No siempre fue así. Cuando era muy pequeño y la manta parda resultaba...
tracking img