Libertad y esperanza

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Especial

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Libertad y esperanza. A Gustavo Gutiérrez por sus 80 años
Panel de presentación
Reproducimos a continuación las intervenciones en el panel de presentación del libro Libertad y esperanza. Gustavo Gutiérrez por sus 80 años*, que se llevó a cabo el 20 de junio del 2008 en el local del Museo Nacional de Arqueología y Antropología del Perú, con la asistencia de más de 600personas. Este volumen recoge 34 artículos de teólogos y teólogas de diversas partes del mundo sobre la contribución del pensamiento y obra del teólogo peruano Gustavo Gutiérrez a la reflexión teológica mundial contemporánea, junto con un buen número de mensajes y testimonios. Comentaron el libro el Dr. Luis Jaime Cisneros, el P. Manuel Díaz Mateos, sj, el P. Brian Pierce, op, y Consuelo de Prado,op, quien ha sido, junto con el P. Pedro Hughes, coordinadora de esta publicación.

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* Consuelo de Prado y Pedro Hughes (Coordinadores), Libertad y Esperanza. A Gustavo Gutiérrez en sus 80 años. Lima, Centro de Estudios y Publicaciones – Instituto Bartolomé de Las Casas, 2008.
Páginas 211. Septiembre, 2008.

Luis Jaime Cisneros
Libertad y esperanza. Qué buen título para el libro que leofrecemos a Gustavo Gutiérrez por sus primeros ochenta años. Libertad, para destacar con qué autenticidad ha dedicado su vida a “amar al Dios en quien cree, al pueblo al que pertenece y a la Iglesia de la que forma parte”. Y esperanza, para recordarnos que ese amor “no desconoce las perplejidades y hasta los sinsabores”, porque es “sobre todo fuente de honda alegría”. Por eso podemos afirmar que elprimer signo auspicioso de esta noche es el de una alegría pascual. Sí, amigos, hemos venido a rodear a Gustavo de admiración y aplauso. Y vale la pena repetirlo: de admiración y aplauso. Cuando los grandes temas de la prensa aluden a la corrupción y al delito de los de ayer y de los de hoy, aquí, en el Museo Nacional de Arqueología y Antropología del Perú, donde el motor es la inteligencia y elobjetivo es la cultura del país entero, rodeamos a Gustavo para animarlo a alcanzar los noventa años próximos. Y como ésta es, en el fondo, una fiesta del espíritu, no podemos conformarnos con la algarabía y el regocijo. Para que lo nuestro sea realmente un homenaje eficazmente compartido, tiene que ser un homenaje de reflexión. ¿Por qué, a la hora del recuento, Gustavo se ve acogido por tantorespeto y tanto reconocimiento en los medios culturales y en los centros de gran preocupación social? ¿Por qué sus triunfos nos reconfortan, nos enorgullecen y nos obligan, como ahora, a juntarnos a él siempre en reflexión comunitaria? En primer lugar, porque Gustavo, como hombre de fe, es uno de los nuestros. No es hombre de una fe accidental y transitoria, sino de una fe honda, madurada en laspáginas de san Pablo, nutrida de las viejas voces con que Bartolomé de Las Casas clamó, siglos atrás, desde el desierto americano, para que los reyes y los poderosos advirtieran cómo crecían en aquellos pueblos la desazón y el dolor, y cuán difícil era, por lo tanto, evangelizar. Y sobre todo evangelizar con el ejemplo y la palabra en comunión solidaria. Somos Iglesia. Sí, realmente somos Iglesia. Nonos damos golpes de pecho porque hay pobres entre nosotros. Lloramos porque nos sabemos culpables,

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y en seguida nos reconfortamos al decidir actuar con firmeza hasta derrotar a la pobreza y a la miseria moral. Cuando, cinco años atrás, el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades recayó en un periodista polaco y en Gustavo Gutiérrez, tuvimos oportunidad de apreciar cuánvinculados estaban la teología y el lenguaje. Los premiados habían mantenido vigentes dos rasgos singulares: a) preocupación por los sectores más desfavorecidos, y b) su independencia frente a las presiones de todo signo. Lo puntualizó el presidente del jurado al afirmar que los ganadores eran “dos modelos éticos y admirables de tolerancia y de profundidad humanística”. Ryszard Kapuscinsky y...
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