Libro completo alessandro davenia

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Alessandro D’Avenia

Blanca como la nieve roja como la sangre

A mis padres,
que me enseñaron a mirar
el cielo con los pies en la tierra.

A mis alumnos, que cada día
me enseñan a renacer.
Un hijo de Rey estaba comiendo. Al cortar un queso, se cortó un dedo y una gota de sangre cayó en el queso. Dijo a su madre:
—Mamá, quiero una mujer blanca como la nievey roja como la sangre.
—¡Cómo!, hijo mío, si es blanca no es roja y si es roja no es blanca. Pero busca a ver si la encuentras.

«El amor de las tres granadas»,
Cuento popular italiano

Resumen

Italia, 2009. La conmovedora historia de un adolescente de 16 años, enfrentado a una difícil experiencia que le lleva a redefinir sussentimientos en cuanto a amistad y amor, vida y muerte, y a aprender la importancia de cumplir sus sueños.

Una gran novela de formación, auténtica y vibrante sobre la fragilidad y la fuerza de la adolescencia.

Cada cosa tiene un color. Cada emoción tiene un color. El silencio es blanco. De hecho, el blanco es un color que no soporto: no tiene límites. Pasar una noche en blanco,quedarse en blanco, levantar bandera blanca, dejar el papel en blanco, tener el pelo blanco... Es más, el blanco ni siquiera es un color, como el silencio. No es nada. Una nada sin palabras o sin música. En silencio: en blanco. No sé quedarme en silencio o solo, que viene a ser lo mismo. Me da un dolor un poco por encima de la barriga o dentro de la barriga, nunca lo he sabido, que me obliga a montaren mi bativespino, hecho polvo y sin frenos (¿cuándo me decidiré a repararlo?), y a ponerme a dar vueltas sin rumbo mirando a los ojos de las chicas con las que me cruzo para saber que no estoy solo. Si alguna me mira, luego existo.

Pero ¿por qué seré así? Pierdo el control. No sé estar solo. Necesito... ni yo mismo sé qué necesito. ¡Qué rabia! Menos mal que tengo un iPod. Y es que si resultaque sabes que te espera un día con sabor a asfalto polvoriento en el instituto y luego un túnel de aburrimiento entre deberes, padres y perro y vuelta a empezar, hasta que la muerte os separe, lo único que puede salvarte es la oportuna columna sonora. Te encasquetas unos cascos en las orejas y entras en otra dimensión. Entras en la emoción del color oportuno. Si necesito enamorarme: rockmelódico. Si necesito cargarme las pilas: metal duro y puro. Si necesito ponerme marchoso: rap y otras crudezas, sobre todo tacos. Así no me quedo solo: blanco. Alguien me hace compañía y le da calor al día.

No es que esté aburrido. Porque tengo mil proyectos, diez mil deseos, un millón de sueños que cumplir, mil millones de cosas que empezar. Pero luego no puedo empezar ni una sola, porque a nadie leinteresa. Entonces me digo: Leo, ¿quién cono te manda hacer nada? Déjalo, disfruta de lo que tienes.

No hay más que una vida y cuando se vuelve blanca lo mejor para darle color es mi ordenador: siempre encuentro a alguien con quien chatear (mi nick es «el Pirata», como Johnny Depp). Porque eso sé hacerlo bien: escuchar a los demás. Me reconforta. O si no cojo el bativespino sin frenos y mepongo a dar vueltas sin meta. Si tengo una meta es que voy a ver a Niko y tocamos dos canciones, él con el bajo y yo con la guitarra eléctrica. Algún día seremos famosos, tendremos nuestra banda, la llamaremos La Chusma. Niko dice que yo debería también cantar porque tengo buena voz, pero a mí me da vergüenza. Con la guitarra cantan los dedos y los dedos nunca se ruborizan. Nadie silba a unguitarrista, pero a un cantante...

Si Niko no puede tocar quedamos con los demás en la parada. La parada es la del autobús que pasa por el insti, en la cual cada chico enamorado ha declarado al mundo su amor. Siempre encuentras a alguien y a veces a una chica. A veces también estamos Beatrice y yo en la parada, enfrente del insti, voy por ella.

Resulta raro: por la mañana no quieres estar en...
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