Libro la marea increible

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  • Publicado : 6 de junio de 2011
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Alexander Key

La Marea Increible
A la gente desconocida, de una tierra hace mucho perdida– porque seguramente lo que aquí esta escrito ya sucedió en el pasado. De nosotros solamente depende el que esto sea una reflexión o una profecía.

Comentario [A1]:

Alexander Key

La Marea Increible

1. Superviviente
Los pájaros marinos, los únicos amigos de Conan, le desprtaron al alba,chillando y arrojando guijarros sobre su cabaña. Se arrastró fuera y bajo corriendo a la estrecha playa, seguro de que un cardumen de peces había entrado en una de sus trampas. Los pájaros siempre le avisaban así cuando algún pez había sido atrapado. Pero las trampas, como pronto comprobó, estaban vacías – y todavía gaviotas y charranes revoloteaban a su alrededor, armando un gran estrépito. ¿Quéestaban tratando de decirle? Se dio la vuelta y subió corriendo los escalones que llevaban al punto mas alto de su islote rocoso, trepoó sobre la plataforma de roca que había construido hacia largo tiempo. Una rápida mirada a su alrededor mostró solamente el vacío, salvo por los islotes más pequeños del grupo, atenuados en la distancia a ambos lados. Ellos marcaban las fronteras de su mundo. Mas allá deellos, y todo alrededor en el mar embrujado por la niebla, nada era visible, ni siquiera el horizonte. “¿Qué es lo que ves, Tikki?” preguntó, mientras un charrán de alas finas volaba en círculos cerca, lanzando rápidos gorjeos como si tratase de hablar.”¿Dónde está? ¡Enseñámelo!” El charrán rozo su magra mejilla con sus plumas, voló en círculos en lo alto, y salió disparado hacia el isloteoriental. Numerosos pájaros mas lo siguieron. Conan los miro hasta solo fueron manchitas desapareciendo en la niebla. Había algo allá afuera, seguro, pero estaba mucho mas allá de la isla, e invisible desde donde estaba. ¿Una ballena? No, un banco de ballenas, mas probablemente. Ninguna otra cosa podía causar semejante revuelo entre sus amigos. No existía nada mas que fuese lo suficientemente grande oinusual ¿O quizá sí? Conan sacudió su cabeza pelirroja y se dejo caer en la plataforma, abrazando sus rodillas, sintiendo una repentina amargura. A juzgar por la evidencia, quedaba poca cosa en el planeta aparte de agua. En cuanto a la gente, si es que aún había gente después de lo sucedido, la mayoría serian probablemente náufragos como el mismo. En los años trascurridos desde que el ultimohelicóptero se estrelló contra aquella increíble oleada, partiéndose y lanzándole solo a la oscuridad, no había visto ni oído ningún aparato de ninguna clase, ni por aire ni por mar, ni había siquiera divisado una simple estela de vapor, o un resplandor de luz. ¿Era él la única persona viva? Pero por supuesto, no lo era. Tenía la prueba de que Lanna estaba a salvo... Su mente saltó atrás en el tiempohasta su doceavo cumpleaños, una fecha que jamás podría olvidar, ya que fue el día que fue arrojado a estas orillas. Antes de aquello –pero era mejor no pensar en el antes. Él había sido Conan de Orme– pero Orme ya no existía, ni tampoco nada de Occidente. El tiempo comenzó de nuevo cuando cumplió doce años, cuando, helado, maltrecho y apenas consciente, consiguió arrastrarse fuera del mar. Él erasolamente Conan entonces. Conan, una criatura perdida, desnuda y completamente sola. Recordó lo horriblemente helado que se sintió mas tarde, y lo hambriento, y como fue todo peor aún cuando se acurruco contra las rocas, preguntándose que hacer. Y no había nada que él pudiese hacer, porque allá no había nada. Nada. Ni tan solo un pájaro marino. ¿Cómo puedes sobrevivir en un desolado montón de rocassin comida ni agua ni ropas ni combustible, ni tan siquiera un cuchillo? No puedes. Para alguien que había vivido siempre en el confort de un mundo de interruptores eléctricos donde las máquinas lo hacían prácticamente todo, la situación era completamente desesperada.

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Alexander Key

La Marea Increible

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