Libro la profecias nostradamus

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  • Publicado : 2 de mayo de 2011
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LAS PROFESÍAS DE NOSTRADAMUS

MICHEL NOSTRADAMUS


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ÍNDICE:

INTRODUCCIÓN

NOSTRADAMUS: ERUDICIÓN Y VIDENCIA
Fulgurante carrera de médico
El mago de Salon

HECHOS HISTÓRICOS PREDICHOS Y REALIZADOS
UNA MINUCIOSA PANORÁMICA DEL SIGLO XX
Guerra y paz
La guerra del Golfo y otros conflictos de Oriente Medio

DESCUBRIMIENTOS A INVENTOS
El cine mudo y elsonoro
El aeroplano
Telégrafo, teléfono, electricidad
La "peste" de nuestro fin de siglo

¿QUÉ PASARÁ MAÑANA?
Asesinato del Papa
Holocausto nuclear
Tiempos de paz
Todas las naciones caerán
El triunfo de la Gran Verdad

LAS CENTURIAS

INTRODUCCIÓN

«Aquí descansan los restos mortales del ilustrísimo Michel Nostradamus, el úni¬co hombre digno, a juicio de todos los mortales, de escribircon pluma casi di¬vina, bajo la influencia de los astros, el futuro del mundo.»
Quien dictó estas breves líneas para que fueran grabadas en la grisácea pie¬dra de una tumba pretendió encerrar en ellas toda la esencia de una vida que se consumió, de forma desacostum¬brada, entre la realidad y el mito, entre la fe en Dios y la hechicería, entre lo consciente y lo inconsciente.
Nostradamus fuemédico y vidente, astrólogo y filósofo, matemático y al¬quimista. Este personaje ha sido objeto de estudio, de análisis y de una ininte¬rrumpida búsqueda por parte de cuan¬tos se han esforzado en descubrir su auténtica personalidad y sobre todo el secreto, mucho más apasionante, que se encierra en sus famosas profecías.
En honor a la verdad, la crítica ra¬cionalista niega la existencia de cual¬quier«secreto de Nostradamus», redu-ciendo su obra de clarividente a un mero producto de la alucinada imagi¬nación de un loco, a una explosión de imágenes, fruto de una alquimia del pensamiento que puede cautivar, pero que no puede satisfacer razonable-mente a quienes la examinen.
Sin embargo, no se puede liquidar con una interpretación tan simplista al autor de las famosas Centurias; no se puedendespachar tan sencilla y cómo¬damente los 22 libros de las versiones proféticas de Michel de Nostredame, más conocido por el nombre latino que él mismo se había dado: Nostra¬damus.
Aun que todo el mundo haya oído hablar de él y su nombre se cite con frecuencia, ¿cuantos habrán leído, si¬quiera por encima, su extraordinario conjunto de profecías? Un número muy reducido, sin que ello deba sorprender lomás mínimo.
Si los textos de Nostradamus pudie¬ran ser interpretados de forma inme¬diata y precisa; si sus profecías en lugar de encubrirse en un lenguaje enigmá¬tico estuviesen al alcance de todo el mundo, su obra sería el best seller más grande de todos los tiempos. ¿Quién de nosotros renunciaría a satisfacer la curiosidad de conocer su porvenir? ¿Quién prefiere ignorar lo que el des¬tino reservaa los hombres?
El empleo de un lenguaje esotérico en sus escritos se justifica porque, en el terreno de la profecía más que en cual¬quier otro campo, las verdades no son siempre agradables para quien las dice, ni halagadoras para quienes las escu¬chan.
Un elemental imperativo de huma¬nidad exige que, en este sondear el destino del mundo, se actúe con prudencia y caridad, puesto que no deja deser un bien, en la gran mayoría de los casos, que el significado preciso de una revelación profética no sea compren¬dido hasta que el acontecimiento pre¬dicho se haya cumplido. ¿Cómo actua¬ríamos con libertad si conociéramos ya nuestro futuro? De ahí la necesidad de emplear un lenguaje sibilino rico en neologismos creados por el autor, va¬liéndose de raíces latinas, griegas, espa¬ñolas, celtas oprovenzales. La obra se presenta como la yuxtaposición de ex¬presiones herméticas para no condicio¬narnos en nuestro quehacer diario ante la perspectiva del futuro.
Nostradamus subraya la necesidad de tal hermetismo en una carta dirigida al rey de Francia Enrique II: «para con¬servar el secreto de estos aconteci¬mientos, conviene emplear frases y pa¬labras enigmáticas en sí mismas, aun¬que...
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