Licenciado en educación

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  • Publicado : 13 de septiembre de 2012
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Rumi
Allá en la gran ciudad de Pichanaqui, en el centro del pueblo, vivía en una enorme mansión, la familia de Rumi; ella era una perrita de raza chusca, de color blanco como copo de nieve. Los niños de la familia la vieron crecer, pues llegó a la casa muy cachorrita, luego de que el abuelo de la dueña de la casa se la regaló el día de su cumpleaños. El primer día cuando llegó, nadie le dioimportancia a Rumi, pero poco a poco se supo ganar el amor de sus amos, tal vez su mirada tierna o su andar elegante, llamó la atención, al punto de que le construyeron su propi habitación en el mejor lugar del patio de la casa. Era una reina, su pelaje blanco, sus ojos negros azabache la hacían especial, tan especial que tenía su propio médico, su estilista y hasta dentista a quien la llevaban confrecuencia para tener los dientes más blancos. Su habitación era un lujo, a un costado de su cama rosadita aterciopelada con relleno de plumas de ganso, había colonias, peines finos, delicados aromatizantes, varias cajas de cereales dulces y salados, sus fotografías, en fin era la casa de una reina. La vida de Rumi era de ensueño, tan hermosa que cualquier mortal de cuatro patas desearía tener.Un día domingo fueron a pasear al parque, de inmediato Rumi se convirtió en la envidia de todos los asistentes; su gran cola, orejas grandes medio colgadas, su pelaje de peluche brillaba con el sol, las mariposas la rodeaban y ella saltaba cual ovejita en su vergel, los helados de lúcuma eran su preferido. Ese día comió como 4 para calmar su sed.
Al llegar el tercer invierno de su corta vida, lafamilia entera tenía que viajar a las paradisiacas islas de Cancún. Todo estaba listo; las maletas, los pasajes las reservaciones de los hoteles, entrada a los parques y todo lo demás. Las miradas de los niños reflejaban gran felicidad y a la vez un halo de tristeza, algo extraño, como si anunciaran algo muy triste.
_Mami, ¡Debemos llevarla!, dijo uno de ellos.
_ La voy echar de menos, sinella nada será igual.
_Hijo, no podemos.
_Esos lugares exigen ciertas reglas, prohíben animales.
_No te preocupes, Panchita, la señora que ayuda a mi amiga, se quedará en nuestra casa para cuidarla como siempre.
_ ¿Regresaremos pronto, verdad mami?
_Si mi pequeño, al regresar todo volverá a la normalidad.
_Si mamita.
Al observar este diálogo, Rumi lo entendió todo. Corría desesperada ynerviosa por toda la casa, ella no quería quedarse. Es más, no quería que se vallen, quería impedir el viaje a toda costa, pero en su lenguaje perruno nada podía hacer.
Llegó el día de viajar; partieron con gritos desesperados de:
_¡Apúrate, el vuelo nos deja! _ ¡Es hora!, ¡Ya es tarde!
_ ¡El aeropuerto está demasiado lejos!
_ ¡El tráfico nos retendrá!
Al final salieron todos corriendo,atolondrados y emocionados. Rumi, estaba sentadita en una esquina de la sala, por primera vez se sentía tan sola, la pobre se quedó muy triste, dos gotitas de lágrimas salieron de sus ojitos negros. Estuvo sentado en la puerta varias horas, luego se metió a su “cuarto” con la cola caída y el alma destrozada, nunca la habían dejado sola.
El avión partió sin novedad sin presagiar lo que ocurriría másadelante. A hora y media de vuelo sucedió algo terrible, el avión se había caído, después de varias horas se supo que nadie había sobrevivido. Rumi, se había quedado sola, sola en el mundo.
La señora Panchita, nunca llegó, seguramente al enterarse del accidente, no la dejaron ingresar a la casa. Los guachimanes de la cuadra donde vivía Rumi, pusieron grandes candados en las puertas y nadie pudo ingresara la mansión.
Pasó el primer día, en la casa sonaban los teléfonos, el timbre de la puerta sin que nadie pudiera contestar. Al tercer día dejaron de sonar los teléfonos y la casa entró en un silencio aterrador.
Rumi, asustada y hambrienta nada podía hacer, su camita estaba sucia, las cajas de comida que siempre estaban llenas ahora estaban vacías, ahora eran solo pedazos de cartón sucio. Al...
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