Literatura y psicoanálisis en anacleto morones

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  • Publicado : 8 de febrero de 2011
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La figura del incesto y del horror a él emparentado, la de la Ley que lo prohíbe y la de su transgresión, recorren todo el texto de Juan Rulfo, sólo que a lo largo de él estas figuras se encuentran desplazadas y deben ser leídas a través de sus sustitutos simbólicos. Para comprender bien toda la simbología relacionada a las perversiones sexuales y al psicoanálisis que en él aparecen es necesarioque lo recorramos con cierto detenimiento; pero antes, también, será necesario que acordemos en algunas generalidades.

El protagonista del relato es Lucas Lucatero, acordado; su padre simbólico (o al menos así lo entienden las mujeres que van en su búsqueda) es Anacleto Morones, quien se nos presenta como un predicador, un santo. Las viejas le dicen a Lucas que Anacleto lo trató “como a unhijo”, de modo que las mujeres de este padre simbólico han de ser, simbólicamente, las madres de Lucas Lucatero. Así, este personaje cometería un doble incesto, incluso se podría decir que comete un triple incesto. Por un lado se casa con la hija de su padre simbólico, quien se equipara a su hermana (primer incesto); pero a su vez, según el propio Lucas, “Adentro de la hija de Anacleto Morones estabael hijo de Anacleto Morones” (El llano en llamas, 164) es decir que también esta mujer representa la figura de su madre, con lo cual se casa con su madre (segundo incesto); por último, la confesión que le hace Pancha al finalizar el cuento “el Niño Anacleto. Él sí que sabía hacer el amor” (El llano en llamas, 169) nos descubre que el protagonista acaba de cometer otro incesto (el tercero) conotra madre, pues fue ésta otra de las mujeres de su padre y es quien viene en defensa de su imagen.

A diferencia de otros cuentos de El llano en llamas, en esta ocasión el protagonista no siente culpa, remordimiento ni temor alguno, tampoco recibe un castigo externo: Lucas Lucatero resuelve el complejo de Edipo de la manera más satisfactoria para el Ello: matando al padre y tomando a la(s)madre(s). Lucas Lucatero es aquí la representación del Ello y de la energía libidinal. Elimina la amenazante figura paterna, lo deja literalmente sepultado. Pancha “Ni se las malició que allí estaba enterrado Anacleto Morones. Ni que se había muerto el mismo día que se fugó de la cárcel y vino aquí a reclamarme que le devolviese sus propiedades” (El llano en llamas, 168). De este hecho Rulfo nos da unindicio prácticamente al comienzo del relato. Cuando Lucas está en el corral, el lugar más recóndito de la casa, donde está oculto el secreto más profundo, dice: “Le eché una miradita al montón de piedras que tenía arrinconado en una esquina y le vi la figura de una sepultura” (El llano en llamas, 156). Recordemos, para relacionar a esta cita, la definición de lo siniestro que nos da Sigmund Freud:un recuerdo del pasado que ya estaba olvidado por el sujeto y que, por algún mecanismo exterior, se vuelve presente. En el momento de ver al “montón de piedras” como una “tumba” vuelve a hacer acto de presencia para Lucas la figura del Niño Anacleto Morones.

Analicemos ahora el cuento más detalladamente en busca de las cosas que nos dice el texto leyendo entre sus líneas. Lucas Lucatero, aquien nosotros consideramos aquí como la representación de la pulsión sexual y a quien le atribuimos la realización de tres incestos (siempre en el plano de las representaciones), comienza el relato con una maldición: “¡Viejas, hijas del demonio! Las vi venir a todas juntas en procesión.” (El llano en llamas, 153) Se trata aquí de “diez mujeres, sentadas en hilera, con sus negros vestidos” (El llanoen llamas, 155). Estas mujeres de la Congregación que se presumen vírgenes bien pueden ser equiparadas a la figura de las arpías: viejas, feas, de negro… vienen en representación del padre, es decir, al igual que las arpías romanas, son quienes custodian las leyes y, siguiendo la cadena de representaciones, son también el Súper-yo, heredero de la figura paterna[1], que viene a castigar los...
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