Literatura

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MARIO BENEDETTI

GEOGRAFÍAS

EDITORIAL SUDAMERICANA
BUENOS AIRES

A Líber Seregni en general y en particular

Pero vino la paz. Y era un olivo de interminable sangre por el campo.
RAFAEL ALBERTI

Florecerás cuando todo florezca.
JAIME SABINES

EROSIONES

ESO DICEN Eso dicen que al cabo de diez años todo ha cambiado allá dicen que la avenida está sin árboles y no soy quiénpara ponerlo en duda ¿acaso yo no estoy sin árboles y sin memoria de esos árboles que según dicen ya no están?

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GEOGRAFÍAS Pavadas que uno inventa en el exilio para de algún modo convencerse de que no se está quedando sin paisaje, sin gente, sin cielo, sin país. Las geografías, qué delirio zonzo. Al menos una vez por semana, Bernardo y yo nos encontramos en el café Cluny para sumergirnos(frente a un beaujolais, él; frente a un alsace, yo) en las dichosas geografías. Un juego elemental y más bien opaco, que sólo se explica por la mufa. Pero la mufa, qué joder, es una realidad. Mufo, luego existo. Y por lo tanto el juego tiene su cosquilla. Es así: uno de los dos pregunta sobre un detalle (no privado, sino público) de la lejanísima Montevideo: un edificio, un teatro, un árbol, unpájaro, una actriz, un café, un político proscripto, un general retirado, una panadería, cualquier cosa. Y el otro tiene que describir ese detalle, tiene que exprimir al máximo su memoria para extraer de ella su postalita de hace diez años, o darse por vencido y admitir que no recuerda nada, que aquella figura o aquel dato se borraron, no se alojan más en su archivo mnemónico. En este último casopierde un punto, siempre y cuando quien formula la pregunta posea efectivamente la respuesta. Y como el reglamento es harto estricto, si tal respuesta no satisface al perdedor, el punto queda pendiente de resolución hasta que el controvertido detalle pueda ser cotejado con una fotografía o con uno de los tantos eruditos que pueblan (y asolan) el Quartier. Esta vez Bernardo me lleva dos puntos. O seaque el score hasta el momento es el siguiente: Bernardo 15, Roberto 13. Siempre que me saca alguna ventaja se pone ensoberbecido y pedante, pero debo honestamente aclarar que
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hoy me va ganando gracias a una pregunta muy rebuscada, casi fraudulenta, sobre no sé qué detalle de la pata delantera del caballo en el monumento al Gaucho, y a otra, no menos ponzoñosa, acerca de las ventanas delPalacio Salvo, undécimo piso, que dan a la Plaza Independencia. A mí eso me parece juego sucio, ya que, por mi parte, le hago preguntas normales, verosímiles y sencillas, digamos qué café está (o estaba) en la crucial esquina de Rivera y Comercio, o cuántas puertas de entrada tiene (o tenía) la tribuna Colombes en el estadio Centenario, o dónde está (o estaba) la parada final de la línea de ómnibus173. Ya ven qué diferencia. Así que dejo sentada mi formal protesta y en el preciso instante en que Bernardo me responde, entre engreídas carcajadas, que lo que pasa es que siempre he sido y seré un mal perdedor, “como todos los de Aries”, veo a Delia, nada menos que a Delia, que está esperando resignadamente el passez pietons o su verde metáfora en el cruce del Boul Mich. Hace ocho o nueve años queno la veo y sin embargo la reconozco ipsofacto. Más delgada pero siempre linda. Su postura irradia la misma seguridad que en lejanas primaveras. Allá por el 69, antes del delirio militante y la locura represiva y las pintadas en los muros y la irreversible clandestinidad, pasamos buenas noches y mejores siestas, ella y yo. Es decir, que la veo allí, esperando la luz verde, y (esto es algo másfuerte que mi proverbial discreción) la desnudo con il pensiero. Sin embargo, nuestra antigua relación no fue tan sólo física. Delia es una tipa macanuda, inteligente, sensible, con una sonrisa que alegra la vida, no sólo la mía en particular sino la vida en general. Buena no sólo en el trance del amor sino antes y después. Si no hubiéramos sido tan gurises en aquella etapa, tal vez nos habríamos...
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