Literatura

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CUANDO HICIMOS NUESTRO EL FUTBOL
Petronilo Amaya
Yo, como muchos, desde los años mozos disfruto el futbol; allá en Coneto de Comonfort, mi pueblo, el casco de una presa seca nos servía de estadio.Nos echábamos la pinta de la escuela y allá íbamos a dar los Jurado Díaz, los Soria, los Amaya, los Cardoza, los Pérez, los Díaz…las “cascaritas” eran de media mañana…a veces llegaban los papás abuscarnos y había que correr, porque si lo alcanzaban a uno le sonaban fuerte, mejor llegar a casa y que la mamá le jalara las orejas…mejor a que te dieran con un varejón de palo blanco.
Fueron losJurado quienes llevaron esa magia, nos enseñaron lo básico, lo demás lo aprendimos a golpe de patadas.
Aquellos primos citadinos también llevaron escudos y posters de jugadores y equipos; yo, visionario,escogí el de moda en esos ayeres, nada más porque me gustaba el cielo y el Cruz Azul lo compendiaba bien.
Nuestra cancha era un terreno arenoso donde el balón no se deslizaba tan veloz comoqueríamos, pero a cambio, de puro gusto intentábamos jugadas domingueras: palomitas, y chilenas nunca faltaban. El escorpión todavía no lo inventaba Higuita ni la cuauhtemicnha Blanco, pero nosotros lasintentábamos.
Sin uniformes, el equipo que recibía el primer gol se quitaba la camisa, y cuando llovía, aquello era una fiesta: empapados disfrutábamos más cada jugada. Los gritos y risas dominaban. Nosabíamos de árbitros, pero aprendimos a respetar las reglas: a los cinco goles, cambio de porterías (formadas por unas piedras, a siete pasos cada una) y cuando había dudas si era gol o poste o travesaño,los capitanes lo definían con alto grado de juego limpio que ya quisieran muchos, en lo profesional.
Era el puro juego, el gusto de ganar, la gloria de ser el mejor, el placer de competir. No habíagradas, pero no hacían falta. El público eran algunos mineros que salían de sus chambas y los papás que nos buscaban, y viendo que no había maldad en aquella aventura, se arrimaban a alguna peña o...
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