Literatura

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 178 (44444 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 16 de mayo de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
Literatura de los siglos xviii y xix

Siglo xix (2º cuatrimestre)

Bibliografía

Abrams, M. H.: El espejo y la lámpara, Barcelona: Barral, 1975.
Berlín, Isaiah. Las raíces del romanticismo, Madrid: Taurus, 1999.
GIES, David T., ed. El Romanticismo, Madrid: Taurus, 1989.
LOVETT, Gabriel H., Romantic Spain, Nueva York: American University Studies, 1990.
LLORÉNS, Vicente, El Romanticismoespañol, Madrid: Juan March-Castalia, 1980.
( MARRAST, R., José de Espronceda y su tiempo: literatura, sociedad y política en tiempos del Romanticismo, Barcelona: Crítica, 1989.
NAVAS RUIZ, Ricardo, El Romanticismo español, 4ª ed. renov., Madrid: Cátedra, 1990.
PACHECO, Juan Antonio y VERA SAURA, Carmelo, eds., Romanticismo europeo : historia, poética e influencias, Sevilla: Universidad, 1998.DE PAZ, Alfredo. La revolución romántica; poéticas, estéticas, ideologías. Trad. de María García Lozano, Madrid: Tecnos, 1986.
(PEERS, E. Allison, Historia del movimiento romántico español, Madrid: Gredos, 1973.

* * *

( Fragmento final del poema “A Don Mariano Roca de Togores (...) en la muerte de su esposa” de Ventura de la Vega (1807-1865), Poemas, ed. de Michael Schinasi, Salamanca:Grupo de Estudios del Siglo XVIII de la USAL, 2005, pp. 110-114.
(...)
¿Y qué, Mariano, la ilusión perdida
de la edad infantil, en noche obscura
nos dejó acaso el alma sumergida?
¿No hay ya un rayo de luz serena y pura?
¿Es este mundo una región de duelo,
de desesperación y de amargura?
¡No, no es verdad! Del nebuloso cielo,
del negro septentrión esa herejía
vino en traje francés a nuestrosuelo.
¡Todos pecamos! Yo también un día,
gimiendo adrede, por seguir la usanza,
vime arrastrado en la común manía,
a esa espelunca do a leer se alcanza
sobre la puerta con azufre escrito:
« ¡Ay! Dejad, los que entráis, toda esperanza.»
Allí en verso trotón y a voz en grito
lloraba su vejez anticipada
un melenudo imberbe mancebito.
Otro de la romántica pleyada,
que tres lustros de edadmostraba apenas
al blando arrullo de niñez mimada,
lloraba desengaños a docenas
de esta imperfecta sociedad que al hombre
ata, al nacer, con grillos y cadenas.
Y porque más su desventura asombre,
quejábase también de estar minado
de una secreta enfermedad sin nombre.
¡Era un vivir aquel desesperado!
Sólo se oía en recia tarabilla:
« ¡Maldición! » por un lado y otro lado.
Por fin deaquella fiera pesadilla
conseguí despertar con trasudores
a las voces de Lista y Hermosilla.
Y al contemplar de nuevo los albores
del sol que en torno a mí la densa bruma
disipaba con vivos resplandores,
dije: ¡Gracias a Dios! Pues ni me abruma
la sociedad, ni anillo con veneno
llevo, ni tengo mal que me consuma;
ni he sido de fortuna tan ajeno
que un fiel amigo, una mujer constante
nohallase alguna vez; yo no soy bueno
para tanto gemir. ¡ Extravagante
empeño es sepultarse de por vida
en el infierno bárbaro de Dante,
y no vagar, con alma embebecida
en trinos de aves y en olor de rosas,
por los jardines mágicos de Armida!
Mis ojos otra vez a las hermosas
regiones se alzan del sereno polo
a buscar sus deidades fabulosas;
que yo la lira del crinado Apolo,
que invoqué tantasveces, al ruido
de las doradas ondas del Pactolo,
no he de trocar por el feroz graznido
del repugnante pájaro que viene
del hedor de las tumbas atraído;
y prefiero las aguas de Hipocrene
a esas lagunas cenagosas, donde
blanca fantasma su morada tiene,
y al que pide favor sólo responde
con un ósculo hediondo y un acero
que entre los pliegues de su manto esconde.
Álcese Byron de su numenfiero
en las alas flamígeras, y escoja
a su espíritu audaz nuevo sendero.
Tímido el mío a tanto no se arroja,
y me conduce por la usada huella
que en dulce resplandor bañó Rioja.
¿Tan escasa de luz brilló la estrella
de las clásicas musas? Si el auxilio
invocaba Boscán de Erato bella,
¿no deleitaba en pastoril idilio?,
¿tan mal la trompa de Calíope suena
en los cantos de Homero y de...
tracking img