Literatura

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Yendo hacia la vieja cabaña con los pasos pensativos, me volvió la imagen de esa noche, quizá la peor de toda mi vida.
Era una noche de invierno fría y oscura en Euseu, bajo la lluvia torrencial e incansable. Las gotas caían desde el alto cielo con tamaños inmensos invadiendo nuestro único y humilde hogar. Mi abuelo Gerardo, sabio y experimentado, y además muy viejo y enfermo, tenía la cara máspálida con la que yo nunca le había visto, y él lo sabía:
-Joanot, no te preocupes por mí, ya llevo mucho tiempo viviendo. He visto mucho y pasado muchas cosas, tantas buenas como malas, pero nunca me arrepentí de decidir que vinieras a vivir conmigo cuando tus padres murieron. Eras tan pequeño… Ahora, ahora el señor me quiere a su lado, aunque es una lástima tener que dejarte sólo en el mundo yno verte crecer ni hacerte un hombre… - me dijo mi abuelo sin dejarme decir nada y mientras me cogía la mano con fuerza.
-Abuelo – le hice callar – no diga tonterías, el señor quiere que siga junto a mí, no me abandone, por favor. Qué será de mí sin usted.
-Hijo mío, sé bueno, debes entender que sin tu abuelo también puedes seguir y que lo debes hacer por tu futuro. Sé que no es fácil para unniño de 11 años vivir sólo y salir adelante, pero ninguno de los dos podemos hacer nada. Escúchame hijo, yo, tu abuelo, me pasé casi toda la vida solo hasta que te dejaron a mi cargo. Fue una gran suerte para mí que tus padres decidieran dejarte a mi cargo, me has ayudado mucho todo este tiempo y te lo agradezco mucho, te quiero hijo, y tus padres también, no lo olvides nunca.
De pronto volví enmí, a causa de un grito. Abrí los ojos y me di cuenta de que ahí estaba mi buen amigo Diego llamándome a voces desde la calle.

Diego era un niño de 10 años, que aunque era listo, sincero y comprensivo, era también un poco torpe. Diego se encontraba en la puerta de mi pequeña cabaña cuando llegué rápidamente y abrí la puerta para ver que quería mi viejo amigo.
-¿Qué sucede, Diego? – le dijetodavía con una voz ronca a causa de que me acababa de levantar de la cama.
-Que ha un carruaje con un médico de la corte del señor feudal de Euseu llegado y están preguntando por tu abuelo, porque les ha llegado la noticia de que un vecino del pueblo andaba buscando un médico para sanar a un familiar.
-¡Pero cómo se habrán enterado, si yo no tengo dinero para pagarles! – le contesté sobresaltado aDiego.
-No lo sé, pero ve a hablar con ellos igual te dan algún remedio, y alguna forma de poder compensarles si tienen algún remedio para tu abuelo. – me dijo Diego.
Entonces Diego me guió hasta donde estaba el carruaje con el médico.
-Buenos días, ¿es usted médico? – pregunté nervioso a un señor trajeado que estaba en pie al lado del carruaje.
-Sí, hijo. ¿Eres tú el vecino de Euseu, queandaba buscando un médico? – me preguntó.
-Sí, pero yo no tengo dinero para pagarles, así que a lo mejor no quieren ayudarnos a mi abuelo ni a mí. –les dije respetuoso.
-Tranquilo hijo, primero vamos a ver cómo está tu abuelo, y luego ya hablaremos del dinero. – me trasmitió el médico, las palabras de Cifar, el señor feudal.
-¡Oh, muchas gracias!, si me siguen por aquí le guiaré hasta nuestracabaña. – dije yo entusiasmado.
Recorrimos el camino hasta la cabaña en silencio, y una vez allí el médico entró a la habitación de mi abuelo que estaba despierto, y me indicó a mí que me quedara fuera.
-Buenos días, señor Gerardo – oí que le decía a mi abuelo.
-Buenos días señor, ¿quién es usted? – le preguntó.
-Soy el médico de la corte del señor feudal, pero no se preocupe por eso ahora. Voy aexaminarle, ¿de acuerdo?
Una vez el médico acabó de examinar a mi abuelo, salió y me dijo:
-Tu abuelo está muy enfermo, hijo, no voy a engañarte, puede que no sobreviva, - pero cuando el médico vio mi cara de decepción añadió – aunque podría haber una solución, pero para eso tendrías que llegar a un acuerdo con el señor feudal para poder financiar la curación de tu abuelo.
-Dígamelo por...
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