Lluvia de rosas

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“Lluvia de Rosas” – Héctor Vélez

Hoy, ya no es hoy, y el mañana, tal vez jamás lo sea.
Los pasos ahora son lentos, pero no cansados, torturados, desesperados por huir, por correr, por gritar,pero tristemente lentos, ya no tienen a dónde ir, a quien recurrir.
Diez metros, tal vez quince, en todo caso la distancia ya no importa; por un segundo sentí que era yo quien se escondía, que ellame buscaba, me torturaba su mirada, no había nada que pudiera hacer.
Ella tenía una cabellera rubia, un aroma a rosas, ojos de cristal, una súplica innecesaria, pues mi tormento en búsqueda de serdespejado tenía que acabar con la esencia que tanto me conmovía.
Una hora, hora y media, tal vez ese fue el tiempo que transcurrió mientras veía el calor de su rostro difuminarse con el frio de aquelvagón que visito religiosamente cada fin de semana.
El momento del juicio ha comenzado, no es la primera vez, lo sé; conozco ya de rutina cada uno de los procedimientos, entrada del jurado, laescribana, entrada de los abogados, el acusado, el denunciante, y el juez; un ser que pretende saber quien tiene la razón sin saber su razón de ser, sin poder contar al mundo su verdadera pasión, apruebo ofallo son sus únicas salidas.
Son aproximadamente cien veces las visitas que aquel vagón y yo hemos compartido, cabelleras de todos los colores forman parte de nuestro museo intimo, pero el aroma essiempre el mismo, rosas. De niño las odiaba; muerte de mi madre, rosas, muerte de mi padre, mas rosas, muerte de mi abuela, abuelos, tíos y tías, primos y primas, vecinos; novias, mi hijo, lluvia derosas.
Yo se que hoy no debería estar en este lugar, tal vez soy el único que así lo comprende, es un lugar que no me merece, ni me desahoga, me tortura, me quebranta, pero no alivia mi dolor, ni mipena.
El único hombre que mate, aun está vivo, pues mi mente lo recuerda una y otra vez, el asesino de mi hijo, el ser más despreciable, el ser que no me deja vivir, el eje en mi visita a ese viejo y...
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