Lo ominoso

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Lo Ominoso (1919) Sigmund Freud

I
Es muy raro que el psicoanalista se sienta proclive(propenso o inclinado) a indagaciones estéticas, por más que a la
estética no se la circunscriba a la ciencia de lo bello, sino que se la designe como doctrina de
las cualidades de nuestro sentir. El psicoanalista trabaja en otros estratos de la vida anímica y
tiene poco que ver con esas mociones desentimiento amortiguadas, de meta inhibida,
tributarias de muchísimas constelaciones concomitantes, que constituyen casi siempre el
material de la estética. Sin embargo, aquí y allí sucede que deba interesarse por un ámbito
determinado de la estética, pero en tal caso suele tratarse de uno marginal, descuidado por la
bibliografía especializada en la materia.
Uno de ellos es el de lo «ominoso». Nohay duda de que pertenece al orden de lo terrorífico, de
lo que excita angustia y horror; y es igualmente cierto que esta-palabra no siempre se usa en un
sentido que se pueda definir de manera tajante. Pero es lícito esperar que una palabra-concepto
particular contenga un núcleo que justifique su empleo. Uno querría conocer ese núcleo, que
acaso permita diferenciar algo «ominoso» dentro de loangustioso.
Ahora bien, sobre esto hallamos poco y nada en las prolijas exposiciones de la estética, que en
general prefieren ocuparse de las variedades del sentimiento ante lo bello, grandioso, atractivo
(vale decir, positivo), de sus condiciones y los asuntos que lo provocan, y no de lo contrastante,
repulsivo, penoso. Del lado de la bibliografía médico-psicológica, sólo conozco el trabajode E.
Jentsch (1906), rico pero no exhaustivo. Por lo demás, debo confesar que por razones fáciles
de colegir, propias de esta época(182), para este pequeño ensayo no he examinado a fondo la
bibliografía, en particular la de lengua extranjera, y por eso no sustento ante el lector ninguna
pretensión de prioridad.
Jentsch destaca con pleno derecho, como una dificultad para el estudio de loominoso, que
diferentes personas muestran muy diversos grados de sensibilidad ante esta cualidad del
sentimiento. Y en verdad, el autor de este nuevo ensayo tiene que revelar su particular
embotamiento en esta materia, donde lo indicado sería poseer una mayor agudeza sensitiva.
Hace ya largo tiempo que no vivencia ni tiene noticia de nada que le provocase la impresión de
lo ominoso, y por eso seve precisado ante todo a meterse dentro de ese sentimiento, a
despertar su posibilidad dentro de sí. Por cierto que también en muchos otros ámbitos de la
estética hay grandes dificultades de esta índole; mas no por ello desesperaremos de encontrar
casos en que ese discutible carácter sea aceptado sin vacilar por la mayoría.
Pueden entonces emprenderse dos caminos: pesquisar (Investigación oindagación encaminadas a descubrir alguna cosa.) el significado que el desarrollo de la lengua sedimentó en la palabra «ominoso», o agrupar todo aquello que en personas y cosas,
impresiones sensoriales, vivencias y situaciones, despierta en nosotros el sentimiento de lo
ominoso, dilucidando el carácter escondido de lo ominoso a partir de algo común a todos los
casos. Revelaré desde ya que amboscaminos llevan al mismo resultado: lo ominoso es aquella
variedad de lo terrorífico que se remonta a lo consabido de antiguo, a lo familiar desde hace
largo tiempo. ¿Cómo es posible que lo familiar devenga ominoso, terrorífico, y en qué
condiciones ocurre? Ello se hará patente en lo que sigue. Puntualizo aún que esta indagación
procedió en realidad por el camino de reunir casos singulares y sólodespués fue corroborada
mediante lo que establece el uso idiomático. No obstante, en esta exposición he de seguir el
camino inverso.
La palabra alemana «unheimlich(183)» es, evidentemente, lo opuesto de «heimlich»
(«íntimo»}, «heimisch» {«doméstico»}, «vertraut» {«familiar»}; y puede inferirse que es algo
terrorífico justamente porque no es consabido {bekannt} ni familiar. Desde luego, no...
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