Locura

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  • Publicado : 1 de marzo de 2012
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LA NOCHE QUE HABLÉ CON DIOS






De pronto sentí la necesidad de salir corriendo por las calles de mi ciudad. Después de un buen rato me di cuenta de que iba descalzo y paré en una tienda de deportes a comprar un par de buenas deportivas. Seguí corriendo, subí montañas, crucé ríos, pasé por el desierto del Sahara y conocí a unas personas amables que me dieron cobijo durante la larganoche. Tuve miedo, era la primera noche fuera de casa y casi había andado 50.000 kilómetros.
Descansé lo suficiente esa noche, pareció que mi largo sueño había durado tres meses, en efecto al preguntar a los nómadas del desierto la fecha me dijeron que casi era Navidad. La Navidad del desierto, que casi parecía una noche en las playas de Malibú.
Me vino a la mente mi esposa, mis hijos, mi casa y pormás que trataba de recordar sus rostros no conseguía no conseguía intuir nada de ellos. Habré olvidado sus caras, estaré demente, me habrá ido demasiado lejos, me habrá atravesado un rayo, todas estas preguntas me vienen a la mente y no consigo respuestas.
Pasando por la luna de Mayo, a todo esto, sigo corriendo, mientras no paro de correr tengo vida, me veo entre tus brazos vida, no sin antesencontrar tu rastro entre la espesura de los caminos que llevo recorridos. Te miro, me observas y pasamos uno junto al otro sin decirnos nada.
¿ Qué nos ha pasado?
Sin tan sólo hace ciento cincuenta años que me fui de casa.
Yo sigo siendo en mismo, es ella la que me ha olvidado.
Siento la tentación y la llamo.
Quiero hablar con ella, no me responde. Y entre sollozos le suplico, le ruego meinforme sobre mis hijos.
Me dice; murieron hace doscientos años y no preguntaron por ti.
Sucumbo en la desesperación y sigo corriendo por los montes Urales, los Balcanes, Pineta y otros lugares que desconocía y que me voy encontrando en mi carrera. Apenas me doy cuenta y estoy de vuelta en mi lugar de partida. He dado la vuelta al mundo en tan sólo trescientos sesenta y cinco días.
Las Orcas mellaman, los muros se levantan sobre mí y no puedo ver lo que mis ojos quisieran. Clamo al cielo, nadie responde.
Escucho la radio, la televisión y no hay noticias.
¿Qué busco?
¿Dónde estoy?
Quizás me vuelva loco, pero no sin encontrar aquello que un día me obligó a salir corriendo de mi casa y que hoy me sitúa no sé dónde y no sé con quién.
Vuelvo a descansar una segunda noche refugiado entreunos huecos que había en la espesura del bosque y que quizás en otro tiempo ocupó algún animal.
Quien sabe si su espíritu esté todavía entre las hojas y las hierbas y me transforme an esa alimaña que un día fui.
A la mañana siguiente intento localizar al señor que me dio la hora para pedirle un poco de comer, pues todavía ni he comido ni bebido nada y no hay forma de encontrarlo.
Son casi lasdoce y llega la hora de comer, no tengo nada, no encuentro comida, ni un albergue donde pedir.



No es normal que en estos tiempos una persona no encuentre alivio en sí mismo y necesite recurrir a las fantasías de otras personas para poder comer un poco de pan.
Uno de los lugares donde no había estado corriendo eran las profundidades de la tierra y los abismos del espacio por lo que paraevitar caer en la tentación de comerme alguna parte de mi cuerpo nadé entre los mares buscando un agujero por donde entrar y no encontrándolo desplegué las alas y ascendí a los cielos entre nubes y limbos que no me dejaban ver el camino.
Allá a las veinticinco horas de ir volando y en previsión de recuperarme un poco del cansancio que produce esta nueva sensación por mí experimentada llamé a lapuerta y alguien me abrió, me tendió su mano y como el que no quiere soltarte se puso a bailar conmigo.
No tenía cara ni cuerpo, se notaba su presencia, apretaba su cuerpo, pero no podía distinguir quien era.
Bailamos de todo, parece que no tenía fin, así que tuve que despedirme amablemente y seguí corriendo una vez que me desprendí de las alas y comprobé que me funcionaban igualmente las orejas....
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