Lololo

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ONCE MINUTOS
Paulo Coelho

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Porque soy la primera y la última,
yo soy la venerada y la despreciada,
yo soy la prostituta y la santa,
yo soy la esposa y la virgen,
yo soy la madre y la hija,
yo soy los brazos de mi madre,
yo soy la estéril y numerosos son mis hijos,
yo soy la bien casada y la soltera,
yo soy la que da a luz y la que jamás procreó,yo soy el consuelo de los dolores del parto,
yo soy la esposa y el esposo,
y fue mi hombre quien me creó,
yo soy la madre de mi padre,
soy la hermana de mi marido,
y él es mi hijo rechazado.
Respetadme siempre,
porque yo soy la escandalosa y la magnífica.

Himno a Isis, s. III o IV (?),
descubierto en Nag Hammadi.

Y he aquíque llegó una mujer pecadora que había en la ciudad, la cual, sabiendo que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, tornó un frasco de alabastro de ungüento, se puso detrás de él, junto a sus pies, llorando, y comenzó a lavárselos con lágrimas en los ojos; le enjugaba los pies con los cabellos de su cabeza, los besaba y los ungía con el ungüento. Viendo esto, el fariseo que lo había invitadodijo para sí: «Si éste fuera profeta, conocería quién es la mujer que lo toca, porque es una pecadora». Tomando Jesús la palabra, le dijo: «Simón, tengo algo que decirte».

Él dijo: «Maestro, habla». « Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios; el otro, cincuenta. No teniendo ellos con qué pagar, le condonó la deuda a ambos. ¿Quién, pues, lo amará más?», y Simónrespondió: «Supongo que aquel a quien condonó más». Dijo: «Bien has respondido.
—Y señalando a la mujer, le dijo a Simón:
— ¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua en los pies; mas ella los ha regado con sus lágrimas y los ha enjugado con sus cabellos. No me diste el ósculo; pero ella, desde que entré, no ha cesado de besarme los pies. No ungiste mi cabeza con óleo, peroella ha ungido mis pies con ungüento. Por lo cual te digo que le son perdonados sus muchos pecados, porque amó mucho. Pero a quien poco se le perdona poco ama».

LUCAS, 7, 37-47.

Érase una vez una prostituta llamada María.

Un momento. «Érase una vez» es la mejor manera de comenzar una historia para niños, mientras que «prostituta» es una palabra propia del mundo de losadultos. ¿Cómo puedo escribir un libro con esta aparente contradicción inicial? Pero, en fin, como en cada momento de nuestras vidas tenemos un pie en el cuento de hadas y otro en el abismo, vamos a mantener este comienzo: Érase una vez una prostituta llamada María.

Como todas las prostitutas, había nacido virgen e inocente, y durante su adolescencia había soñado con encontrar al hombre desu vida (rico, guapo, inteligente), casarse (vestida de novia), tener dos hijos (que serían famosos cuando creciesen) y vivir en una bonita casa (con vista al mar). Su padre era vendedor ambulante; su madre, costurera, su ciudad en el interior del Brasil tenía un solo cine, una discoteca, una sucursal bancaria, por eso María no dejaba de esperar el día en que su príncipe encantado llegara sinavisar, arrebatara su corazón, y partiera con él a conquistar el mundo.

Mientras el príncipe encantado no aparecía, lo que le quedaba era soñar. Se enamoró por primera vez a los once años, mientras iba a pie desde su casa hasta la escuela primaria local. El primer día de clase descubrió que no estaba sola en su trayecto: junto a ella caminaba un chico que vivía en el vecindario y que asistíaa clases en el mismo horario. Nunca intercambiaron ni una sola palabra, pero María empezó a notar que la parte que más le agradaba del día eran aquellos momentos en la carretera llena de polvo, la sed, el cansancio; el sol en el cenit, el niño andando de prisa, mientras ella se agotaba en el esfuerzo por seguirle el paso.

La escena se repitió durante varios meses; María, que detestaba...
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