Los deseos

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LECTURA


1.1- ¿Crees que la felicidad es eterna o pasajera?
1.2- ¿Será posible ser feliz con lo que tenemos?
1.3- ¿Alguna vez has deseado mucho poseer algo? ¿lograste obtenerlo? ¿Cómo te sentiste?
1.4- ¿Qué crees que necesitas para ser feliz?
1.5- Si pudieran pedir tres deseos para ser feliz, ¿Cuáles serían?

Relaciona y escribe en el paréntesis laletra que corresponda:

A- HACIENDA ( ) Porción, lote, terreno.
B- QUEJAS ( ) Daño, deterioro, agravio.
C- PARCELA ( ) Propiedad, finca, bien.
D- PERJUICIO ( ) Tonto, imprudente, porfiado, terco.
E- NECIOS ( ) Lamento, protesta, gruñido.

Los deseos
(Cuento fantástico)

Había un matrimonio anciano que, aunque pobre, toda su vida lahabía pasado muy bien trabajando y cuidando de su pequeña hacienda. Una noche muy fría estaban sentados, marido y mujer, a la lumbre de su tranquilo hogar, en amor y compañía, y en lugar de dar gracias a Dios por el bien y la paz de que disfrutaban, enumeraban los bienes de mayor cuantía que lograban otros, y deseando gozarlos también.

-¡Si yo en lugar de mi parcelita-decía el viejo-, que esde mal terruño y no sirve sino para revolcadero, tuviese el rancho del tío Polainas!
-¡Y si yo -añadía su mujer-, en lugar de esta, que está en pie porque no le han dado un empujón, tuviese la casa de nuestra vecina, que está en primera vida!
-¡Si yo -proseguía el marido-, en lugar de la burra, que no puede ya ni con unas alforjas llenas de humo, tuviese el mulo del tío Polainas!

-¡Si yo-añadió la mujer- pudiese matar un puerco de 200 libras como la vecina! Esa gente, para tener las cosas, no tiene sino que desearlas. ¡Quién tuviera la dicha de ver cumplidos sus deseos!

Apenas hubo dicho estas palabras, cuando vieron que bajaba por la chimenea una mujer hermosísima; era tan pequeña, que su altura no llegaba a media vara; traía, como una reina, una corona de oro en la cabeza. Latúnica y el velo que la cubrían eran diáfanos y formados de blanco humo, y las chispas que alegres se levantaron con un pequeño estallido, como cohetecillos de fuego de regocijo, se colocaron sobre ellos, salpicándolos de relumbrantes lentejuelas. En la mano traía un cetro chiquito, de oro, que remataba en un carbunclo deslumbrador.

-Soy el hada Fortunata -les dijo-; pasaba por aquí, y he oídovuestras quejas; y ya que tanto ansiáis por que se cumplan vuestros deseos, vengo a concederos la realización de tres: uno a ti, dijo a la mujer; otro a ti, dijo al marido; y el tercero ha de ser mutuo, y en él habéis de convenir los dos; este último lo otorgaré en persona mañana a estas horas, que volveré, por lo que tenéis tiempo de pensar cuál ha de ser.

Apenas dijo esto, se alzó entre las llamasuna bocanada de humo, en la que la bella hechicera desapareció.
Dejo a la consideración de ustedes la alegría del buen matrimonio, y la cantidad de deseos que como pretendientes a la puerta de un ministro les asediaron a ellos. Fueron tantos, que no acertando a cuál atender, determinaron dejar la elección definitiva para la mañana siguiente, y toda la noche para consultarla con la almohada, y sepusieron a hablar de otras cosas indiferentes.
Apoco recayó la conversación sobre sus afortunados vecinos.
-Hoy estuve allí; estaban haciendo morcilla-dijo el marido-. ¡Pero qué morcillas! Daba gloria verlas.
-¡Quién tuviera una de ellas aquí -repuso la mujer- para asarla sobre las brasas y cenarla!
Apenas lo había dicho, cuando apareció sobre las brasas la morcilla más hermosa que hubo, hayy habrá en el mundo.
La mujer se quedó mirándola con la boca abierta y los ojos asombrados. Pero el marido se levantó desesperado, y dando vueltas al cuarto, se arrancaba el cabello, diciendo:
-Por ti, que eres más golosa y comilona que la tierra, se ha desperdiciado uno de los deseos. ¡Mire usted, señor, qué mujer esta! ¡Más tonta que un habar! Esto es para desesperarse. ¡Reniego de ti y de...
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