Los hijos del divorcio

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Los hijos del divorcio
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“¿El divorcio deja secuelas en los chicos? Solamente algún distraído podría afirmar taxativamente que no. Es que los padres, en general, dejan secuelas en los hijos, se divorcien o no”, escribió Sandra Russo, columnista del diario Página 12, de Buenos Aires, Argentina.
El comentario surgió como respuesta al trabajo de Judith Wallerstein, psicóloga estadounidenseque dedicó su vida a estudiar los efectos del divorcio en los hijos y cuyo libro, El legado inesperado del divorcio, un estudio de 25 años, plantea la provocativa tesis de que esa decisión de los padres puede tener efectos duraderos e indeseados en los hijos.
Wallerstein siguió durante dos décadas y media a un grupo acotado de 60 matrimonios divorciados, entrevistándose periódicamente con ellos ycon sus chicos, y llegó a la conclusión de que, lejos de ser una crisis pasajera, el divorcio produce una multiplicidad de cambios negativos no sólo en la niñez y la adolescencia, sino también en la adultez.
Según Wallerstein, el axioma de que los chicos sufren, pero se adaptan, tan en boga durante la última parte del siglo, es básicamente falso. Entre las secuelas del divorcio, la psicólogaencontró, por ejemplo, que los hijos de parejas separadas se casan menos (40% en el grupo estudiado, contra más del 80% en la población general de la misma edad), que buscan el amor en lugares equivocados y cometen errores en la elección de sus propias parejas.
Una decisión difícil
Sin embargo, como suele ocurrir en todo lo que tenga que ver con los afectos y las emociones, la ecuación no es tansimple como podría parecer. Para el psicoanalista y escritor argentino Norberto Levy, “los chicos más que los hechos perciben la atmósfera emocional que los rodea. Detectan rápidamente cualquier falsedad y les produce inquietud e incomodidad. Aunque los chicos probablemente mantendrán durante años la fantasía de que los padres volverán a juntarse, si perciben que los padres son felices en la nuevasituación recordarán el dolor de la separación como un episodio pasado”.
Otro especialista argentino, el doctor Humberto Gurman, opina que, en el fondo, todo hijo es un hijo adoptivo. Aunque los lazos de cosanguineidad no se rompen, la función parental sólo se hace efectiva cuando los padres se hacen cargo emocionalmente de sus hijos; si no, ni las leyes ni la biología pueden llenar ese vacío.Para Gurman, lo importante es que los chicos puedan expresar el dolor o la angustia que les provoca la separación de sus padres, y que estos aprendan a decodificar las llamadas de auxilio de sus hijos: hay momentos en que un ataque de rabia no es enojo sino dolor, afirma.
Cómo encararlo
Pero el psicoanalista Arnaldo Bär, docente de la Universidad de Morón, sin embargo, es terminante: "Todo divorcioes un desastre. –afirma-. Pero ¿quién está en condiciones de evaluar si esa pérdida es mayor o menor que la que implica un matrimonio infeliz? Lo que está en juego en una separación es una elección entre lo malo y lo peor. Y una apuesta. Porque, sea en una pareja o en un divorcio, garantías nunca hay. De lo que se trata, en todo caso, es de dónde se encuentran condiciones para generar y sostenerexpectativas de algo bueno o algo mejor.”
Según el especialista, en una separación sufren todos: los padres, los hijos, los abuelos y hasta los amigos. El grado de sufrimiento de cada uno, las características, envergadura y duración de los efectos, los modos de procesarlos y, eventualmente superarlos, no es algo que pueda generalizarse y depende de una multiplicidad de factores, individuales ydel contexto familiar y social, que ningún estudio estadístico simplificado y mucho más que discutible, puede cuantificar.
“Por otro lado –agrega- last but not least: el matrimonio monógamo y para toda la vida, es una institución cultural, una convención cuya valoración cambia con los tiempos. La pareja, el amor, la familia, los hijos, no han sido siempre como los conocemos hoy, ni así seguirán...
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