Los números no piensan

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 7 (1674 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 30 de octubre de 2010
Leer documento completo
Vista previa del texto
Los Números No Piensan

Era un sábado de primavera, de esos en los que entran los primeros rayos de sol por la ventana y te descubren con las piernas atrapadas en las sábanas enmarañadas y la manta parece un san bernardo tumbado en el suelo de la habitación. Ya no apetece la manta, está aflojando el frío y lo que apetece es salir a jugar con tu perro. Es una sensación muy agradable la que setiene en este tiempo como para quedarse en casa, ya sabéis a qué me refiero, sales a la calle y hace fresco al principio, pero basta estar un segundo bajo el sol para no querer ir a ningún otro lugar del mundo, te gustaría estar allí toda la mañana.
Y eso es lo que quería hacer hoy Euler, no sabía por qué pero esa mañana se había despertado eufórico, activo. Ni paró a desayunar, simplemente cogióuna napolitana de crema que había en la cocina y salió con el perro a correr. Le encantaba correr por el campo que había junto a su casa.
Képler no parece precisamente un san bernardo como la manta de su cuarto, es más bien un perro mediano, bueno en realidad tirando a pequeño. Rara vez ladraba pero era muy nervioso, no paraba quieto ni un momento, sobre todo cuando venían visitas a casa, leencantaban las visitas, fuera quien fuera sólo quería jugar. A Euler le encantaba verlo así porque mucha gente se asustaba al observarlo correr hacia ellos pensando que lo que Képler quiere en ese momento es todo menos jugar, pero nada más lejos de la realidad y Euler lo sabía.
Cuando ya se había terminado su napolitana, con la ayuda de Képler por supuesto, Euler miró al fondo de la calle y vioalgo que lo desilusionó, ya le había fastidiado el día. Era el coche de su profesor particular de matemáticas y ahora lo recordó, tenía ejercicios de números racionales, algo nuevo para él y a lo que no acababa de encontrarle ningún sentido.
Képler empezó a ladrarle al coche, era casi a lo único que le ladraba, al coche del profesor de matemáticas y parecía que en realidad no le ladraba sino que lonombraba ya que el profesor se llamaba Gauss.
¿Ahora tenía que dejar de jugar? ¿En lo mejor del día? Képler no podía esperar para jugar y los ejercicios de matemáticas sí, al fin y al cabo no se iban a ir a ninguna parte, cuando volviera los enrevesados problemas seguirían esperándole en la mochila, no irían a ninguna parte… muy a su pesar claro.
Euler odiaba las matemáticas, además pensar enlos números racionales era ya algo absurdo. ¡Desde cuándo los números pueden ser racionales! Los números no razonan, sirven para contar cosas y nada más. Yo ya tengo 12 años, para eso sirven los números, para decir mi edad.
Euler entró en casa de mala gana, adiós al sol de primavera. Se sentó con su libro y su cuaderno de clase en la mesa de la salita a esperar a que Gauss terminara de saludara sus padres.
-Bueno, Euler, ¿listo para aprender sobre los números racionales?
-¿Por qué se llaman racionales si los números no piensan?
-Jajajajajaja…–Gauss soltó una carcajada–. Es una apreciación muy buena, Euler, pero no tiene nada que ver con que los números piensen, el término racional viene de ración o parte.
-No lo entiendo, Gauss. ¿Qué tienen que ver las raciones aquí?
-Espera,no te adelantes, vamos poco a poco. ¿Para qué crees tú que sirven los números?
-No lo sé.
-Sí lo sabes. ¿Tú para qué los usas normalmente?
-Bueno, claro que lo sé, pero es que seguro que esa es una pregunta con trampa, en el colegio las preguntas fáciles siempre tienen trampa y más las de mi profesor de matemáticas, es aburridísimo y parece que más que gustarle las matemáticas las odia másque yo.
-¿Cómo se llama tu profesor de matemáticas?
-Alfredo Nobel.
-Así que Nobel, ahora entiendo por qué las odia, pero no nos distraigamos del tema, dime Euler, seguro que usas los números varias veces al día.
-Pues claro –respondió el alumno, que ya estaba intrigado por ver hacia dónde se dirigía esta conversación de besugos–.
-¿Y para qué? –volvió a preguntar Gauss–.
-Pues para...
tracking img