Los papeles de aspern

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 146 (36350 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 4 de noviembre de 2010
Leer documento completo
Vista previa del texto
HENRY JAMES LOS PAPELES DE ASPERN (The Aspern Papers, 1888) 1 Había llegado yo a tener confianza con la señora Prest; en realidad, bien poco habría avanzado yo sin ella, pues la idea fructífera, en todo el asunto, cayó de sus amistosos labios. Fue ella quien inventó el atajo, quien cortó el nudo gordiano. No se supone que sea propio de la naturaleza de las mujeres el elevarse, por lo general, alpunto de vista más amplio y más liberal, quiero decir, en un proyecto práctico; pero algunas veces me ha impresionado que lancen con singular serenidad una idea atrevida, a la que no se habría elevado ningún hombre. «Sencillamente, pídales que le acepten a usted en plan de huésped.» No creo que yo, sin ayuda, me habría elevado a eso. Yo andaba dando vueltas al asunto, tratando de ser ingenioso,preguntándome por qué combinación de artes podría llegar a trabar conocimiento, cuando ella ofreció esta feliz sugerencia de que el modo de llegar a ser un conocido era primero llegar a ser un residente. Su conocimienio efectivo de las señoritas Bordereau era apenas mayor que el mío, y, de hecho, yo había traído conmigo de Inglaterra algunos datos concretos que eran nuevos para ella. Ese apellido sehabía enredado hacía mucho tiempo con uno de los más grandes apellidos del siglo, y ahora vivían en Venecia en la oscuridad, con medios muy reducidos, sin ser visitadas, inabordables, en un destartalado palacio viejo de un canal a trasmano: ésa era la sustancia de la impresión que mi amiga tenía de ellas. Ella misma llevaba quince años establecida en Venecia y había hecho mucho bien allí, pero elcírculo de su benevolencia no incluía a las dos americanas, hurañas, misteriosas, y, no sé por qué, se suponía que no muy respetables (se creía que en su largo exilio habían perdido toda cualidad nacional, además de que, como implicaba su apellido, tenían alguna vena francesa en su origen); personas que no pedían favores ni deseaban atención. En los primeros años de su residencia, ella habíahecho un intento de verlas, pero había tenido éxito sólo por lo que toca a la pequeña, como llamaba la señora Prest a la sobrina; aunque en realidad, como supe después, era considerablemente la más voluminosa de las dos. Había oído ella que la señorita Bordereau estaba enferma y tenía la sospecha de que estaba necesitada, y había ido a su casa a ofrecer ayuda, de modo que si había sufrimiento (ysufrimiento americano), por lo menos no lo tuviera ella sobre su conciencia. La «pequeña» la recibió en la gran sala veneciana, fría y descolorida, el ámbito central de la casa, pavimentada de mármol y con techo de vigas cruzadas, y ni siquiera la invitó a sentarse. Eso no era estimulante para mí, que deseaba asentarme tan pronto, y se lo hice notar a la señora Prest. Sin embargo, ella replicó, conprofundidad: -Ah, pero ahí está toda la diferencia: yo fui a conferir un favor y usted irá a pedirlo. Si son orgullosas, usted estará en el lado bueno. Y ofreció guiarme hasta su casa, para empezar; llevarme remando en su góndola. Yo le hice saber que ya había estado allí a mirar, media docena de veces, pero acepté su invitación, pues me encantaba dar vueltas por aquel sitio. Me había abierto caminohasta allí el día después de mi llegada a Venecia (me lo había descrito por adelantado el amigo de Inglaterra a quien debía yo información clara de que ellas poseían los papeles), y lo había sitiado con mis ojos mientras consideraba mi plan de campaña. Jeffrey Aspern nunca había estado allí, que supiera yo, pero algún acento de su voz parecía permanecer allí por alguna implicación indirecta, poruna leve reverberación. La señora Prest no sabía nada de los papeles, pero se interesó por mi curiosidad, como se interesaba siempre por las alegrías y tristezas de sus amigos. Sin embargo, mientras íbamos en su góndola, deslizándonos bajo su sociable cubierta, con la clara imagen de Venecia enmarcada a ambos lados por la ventana en movimiento, vi que le divertía mi manía, el modo como mi interés...
tracking img