Los paradigmas del arte

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LOS NUEVOS PARADIGMAS DEL ARTE(

JAIME TORO A.


“El arte es un camino que lleva a regiones en las que no rige el tiempo ni el espacio”
M. Duchamp


Cuando se interpreta el pasado, las formaciones sociales y sus diversas expresiones estéticas, políticas, económicas o religiosas, es prácticamente inevitable hacerlo con los parámetros generales del presente. Equívoco grande que conllevapenosas consecuencias. Para esta mirada, Lascaux y Altamira, las pinturas de los vasos de la Grecia arcaica, la imaginería de la cultura egipcia, los retablos y las miniaturas medievales, los frescos renacentistas, una videoinstalación contemporánea, obedecerían, todas ellas, en cuanto obras de arte, a una especie de pulsión estética ‘esencial’, ahistórica, trascendente y universal, que motivafatigantes tratados metafísico-religiosos. Por lo general, estos discursos se presentan a sí mismos bajo el rótulo de “teoría estética” o “historia de la estética”. Incluso, las historias del arte, con raras excepciones, representan el tiempo como una larga línea evolutiva que comenzaría en el arte rupestre y se prolongaría hasta la época presente para dar lugar a un acontecimiento que desde Hegel seha denominado “la muerte del arte”, correlato del llamado “fin de la historia”.

Pero, por otra parte, desde Kant – quien es el primer filósofo que interroga por los límites del conocimiento humano –, toda aspiración filosófica, dotada de cierto rigor, pasa por el terrenal camino de la estética al partir de lo que él denominó las formas puras o a prioris del conocimiento sensible: el espacio y eltiempo. Con este planteamiento, Kant revive, de una manera un tanto perversa, la tesis platónica de las formas puras o Ideas que presiden toda posibilidad de conocimiento humano. Según Platón, el ser humano a través de su actividad sensible no conoce la realidad, más bien la re-conoce, pues antes de la encarnación de las almas, ellas habitan el nous o mundo de las ideas, único mundo verdadero,ante el cual las revelaciones sensibles no son sino una pálida y mera apariencia, falaz, engañosa y seductora. En tal medida, todo proceso de conocimiento es, más bien, y siguiendo el hilo del pensamiento platónico, un proceso que pasa de la amnesis a la anamnesis, es decir, del olvido, al olvido del olvido. A grandes rasgos, las almas buenas, disciplinadas y piadosas, antes de encarnar, beben demanera moderada de las aguas del Letheo (o río del olvido, agua que ninguna vasija puede contener); por el contrario, las almas desordenadas y de carácter desviado, beben sin moderación el agua del olvido, tanto, que su existencia carnal será un manojo de extravíos, un tránsito que les aleja del ideal verdadero, bueno, justo y bello. Esta leyenda, hermosa sin duda alguna, no pasaría de ser unanarración mítica, entre otras tantas de la Grecia antigua, si no estuviera arraigada en el corazón mismo de la cultura occidental: la verdad (aletheia) no reside en el mundo sensible, sus moradas pertenecen a ultramundos, su reino es inalcanzable en esta tierra y es esta una condena generalizada al conjunto de la existencia humana. Es más, en esta tradición San Agustín pudo afirmar impunemente que “elcuerpo es la alcantarilla del alma” en su camino hacia la salvación eterna. Como lo señaló Nietzsche a finales del siglo XIX, el largo camino de la verdad es un proceso de desterritorialización continua, cada vez más amplificado. En suma, un proceso de desvalorización de la existencia terrestre del cuerpo y de sus instrumentos de conocimiento, los sentidos.

De manera paradójica, esta mismalínea de pensamiento ha permitido postular sendas de escape en relación con la cultura institucional; revalorizar lo desvalorizado. Recuperar las potencias del cuerpo y lo terrestre es, pues, y sobre todo desde Nietzsche, una tarea del presente. Si bien Platón instaura un ultramundo de formas ideales, el asunto, si se mira desde los postulados estéticos de Kant, merece un giro, una especie de desliz...
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