Los tobas y la nuda vida

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 18 (4253 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 7 de octubre de 2010
Leer documento completo
Vista previa del texto
Los cuerpos de los tobas y la nuda vida Jorge Couto Licenciado en ciencias de la comunicación (UBA). jor_serie2@hotmail.com

Introducción La biopolítica ejerce medidas de administración sobre la vida de la especie, orientadas a la natalidad, salubridad, nutrición, longevidad, etc. Si bien las biopolíticas son destinadas “al conjunto de la población” su accionar no llega a todos, por ejemplo, enlos tobas las prácticas estatales destinadas a la nutrición no los han beneficiado. Al quedar fuera de los cálculos biopolíticos, los tobas quedan excluidos de la población políticamente relevante, o peor aún quedan fuera de la población que merece ser alimentada. Estar al margen de la acción de la biopolítica y de la noción de población, lleva a que los cuerpos de algunos tobas estén situados enel umbral entre la vida y la muerte, ya que tienen los “esqueletos casi a la vista” por su desnutrición avanzada; sus cuerpos están situados en la indistinción porque parecen “muertos que respiran y vivos que acarrean un cuerpo casi muerto”. La metodología de la ponencia fue analizar el amplio espectro de las imágenes de los tobas desnutridos, que fueron difundidas en diarios y revistas, y darcuenta que al no ser políticamente relevantes se transformaron en mera zoé o nuda vida (similares a los cuerpos de los campos de concentración nazis).

I- Poder soberano y biopolítica. Aproximadamente en el siglo XVIII comienza a desplegarse una nueva relación de poder, se empieza a administrar la vida. Antes de esto existía el poder del soberano, y este residía en que podía dar muerte a quienponía en peligro la continuidad de su figura. Era un poder territorial porque las ejecuciones tenían como fin defender la embestidura del soberano y de su terreno, el poder sobre la vida se centraba en que él podía quitarla a su antojo. Cuando
1

alguien hacía algo en contra de la ley establecida por él se lo asesinaba en espacios públicos para que todos sus súbditos vieran lo que ocurría cuandose quebraba lo dispuesto y dieran testimonio de la resolución provocada al desafiar su poder; si se normaba que no se tenía que robar, el ladrón sería despellejado porque ponía en cuestionamiento esa ley, amenazando así a la mismísima autoridad del soberano. Luego del siglo XVIII comienza una lenta mutación en donde el poder empieza a adentrarse en la vida, se despliega un nuevo poder que no buscala laceración de los cuerpos en defensa del territorio sino que “el poder asumió como función administrar la vida”1. Este se expande hacia terrenos de la salubridad, longevidad, alimentación, razas, natalidad, etc. De esta forma se fabrican cuerpos útiles y sanos para el demandante capitalismo que era emergente. Las relaciones de poder se adentran en la población, con campañas y acciones quebuscan “encauzar” al total de los ciudadanos normalizándolos, con la intensión de expandir sus vidas y hacerlas saludables. Con el rápido crecimiento del capitalismo fabril, el poder se inmiscuyó en la vida de la especie, destinada a producir fuerzas que sean útiles y aptas para las jornadas laborales. Para hacer posible una nueva forma de producción (capitalista y fabril) se necesitaba generar unanueva forma de producir “normalidad” en la población acorde a las exigencias, por lo que se desarrollaron medidas para toda la especie, tales como: campañas de vacunación, de salubridad, higiene, control de natalidad, etc. El devenir histórico de las relaciones de poder (incluyendo el ámbito de la medicina y la ciencia) fueros estableciendo ejes de normalidad y anormalidad, para que la población seajuste a dichos cánones cambiantes. El poder dejaba de ser lacerante y comenzaba a ser más abarcativo a toda la población, con medidas para expander, mejorar y potenciar la vida de los trabajadores, creando así saludables fuerzas productivas.

II- Nuda vida.

1

Foucault, Michel. La historia de la sexualidad vol. I. Siglo XXI, Buenos Aires, 1992.

2

Para Agamben “la pareja categorial...
tracking img