Los valientes no asesinan

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  • Publicado : 19 de enero de 2012
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Los valientes no asesinan
Mis compañeros quedaron en el despacho del señor Juárez y yo salía con mis útiles de escribir en la mano.
Estaba remudándose la guardia, había solados de uno y de otrolado de la puerta: por la parte de la calle se volvía en tropel los soldados: a mi me pareció no se por que, que eran arrollados por una partida de mulas o de ganado, que solía pasar por allí: me embutímaterialmente en la pared y me coloque tras la puerta, pero volví los ojos hacia el patio y vi todo ensangrentado y además espantoso, al soldado que custodiaba la pieza: gritos, mueras, tropel yconfusión horrible envolvieron aquel espacio.
El lugar en que yo estaba parado era la entrada a una de las oficinas del Estado; allí fui arrebatado, a la vez que se cerraban todas las ventanas y lapuerta, quedando como en el fondo de un sepulcro.
Por la calle, por la puerta, por el patio, por todas partes los ruidos eran horribles; oíanse tiros en todas direcciones, se derribaban, haciendo estrépitoal desplazarse.
En la confusión horrible en que me hallaba, vi que algunos de los encerrados conmigo en aquel lugar, salían para la calle impunemente: yo no me atrevería a hacerlo.
Los gritos, losruidos, los tiros, el rumor de la multitud, se oían en el interior del Palacio. Como pude y tentaleando me acerqué a la puerta de salón en que me hallaba y daba al patio, apliqué el ojo a la cerradurade aquella puerta y vi el tumulto, el caos ,as espantoso: los soldados y parte del populacho corrían en todas direcciones disparando sus armas de las azoteas del Palacio a los corredores caían omejor dicho, se descolgaban aislados en racimos y grupos, los presos de la cárcel contigua con los cabellos alborotados , los vestidos hechos pedazos blandiendo sus puñales revoleando como armas terriblessus mismos grillos.
En el centro del patio del Palacio había algunos que me parecían jefes y un clérigo de aspecto feroz…
A uno de ellos le dije que yo era Guillermo Prieto, ministro de Hacienda...
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