Los zapatos del diablo

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  • Publicado : 5 de noviembre de 2010
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LOS ZAPATOS DEL DIABLO
Un día el diablo, con voz ronca y fea, le dijo a un diablito que estaba a su lado: "Tengo ganas de pasear. Estoy cansado de vivir en este hueco del infierno, y me voy a conocer mundo, a viajar en aviones y en trenes, a montar en buque y en burritos orejones. Quiero recorrer la tierra toda, y sembrar el mal por donde vaya pasando". El diablito a quien dijo el diablo todasestas cosas, no respondió nada, pero movió la cola, como para decir que no le importaba que el diablo grande se fuera. Pasados algunos días de mucho calor, pues eran días pasados en los mismos infiernos, el diablo comenzó a viajar, con su cara de diablo, y con una maleta llena de espejitos y chucherías para engañar a los niños y a los hombres. Pero antes de partir, el demonio dejó todas sus cosasmuy bien arregladas en el infierno. Dejó hasta la dirección de los hoteles y los países que iba a visitar.
El diablo llegó a la tierra no se sabe cómo. Dicen algunos que llegó montado en un paila voladora, en una paila con alas y sonido de avión. Pero parece que lo cierto fue que llegó en sus paticas, por un túnel muy largo y muy negro, que él mismo abrió con los cuernos debajo de la tierra. Entodo caso, la verdad fue que llegó, y comenzó a andar por caminos y caminos; hasta que tocó en un país muy hermoso, donde los días eran como catedrales de oro, y las noches como mujeres negras con estrellas en la cabeza. El cielo de aquel país era azul, azul, y la tierra era verde, verde.
El diablo, al verse en una tierra tan linda, en una tierra igual al paraíso, pensó que lo mejor era quedarseun tiempo allí y dedicarse a la maldad. Lo primero que hizo fue matar una mariposa que pasó a su lado. Después, con un carbón encendido que tenía guardado en el bolsillo, quemó a un niño que estaba recogiendo flores en el campo, y más tarde, a la entrada de un pueblo, le robó el sombrero a un ciego que estaba sentado al borde del camino. Finalmente, el diablo entró al pueblo, sin dejarse ver de lagente que a esa hora estaba rezando o cantando, y se escondió en la alcaldía, debajo de unas escopetas que estaban recostadas a la pared. Allí pasó la noche haciendo planes para el día siguiente, y comiendo sapos, ratones, cueros de tigre, y pedazos de cementerio. Nadie se enteró aquella noche de que el diablo estaba en el pueblo, y todos los habitantes durmieron tranquilamente. Algunos hastasoñaron con ovejitas blancas y velas encendidas a los pies del Niño Jesús, porque era diciembre y por todo el cielo se veían pasar ángeles con resplandores en las alas.
Pero volvamos a los pasos del diablo. El enemigo malo, como dicen algunas viejitas arrugadas y cariñosas, después de pasar la noche en la alcaldía, se levantó muy temprano y se dirigió a la zapatería del pueblo: Como era muy tempranoy el zapatero no había llegado aún, el diablo tuvo que esperar un buen rato, y resignarse a que las personas que pasaban para misa lo miraran extrañamente. Al fin llegó el zapatero, recién bañado, y con un bigote muy grande y muy gracioso sobre la boca. El diablo saludó al recién llegado con mucha simpatía, y le dijo que necesitaba unos zapatos nuevos. El zapatero, que era un hombre bueno, y queestaba enseñado a tratar con gente honrada, le respondió al diablo que lo iba a atender con gusto, y lo invitó a entrar a la zapatería. El demonio se sentó en un taburete de cuero y empezó a medirse zapatos de todos los tamaños, y al fin se quedó con unos grandotes, que parecían fabricados con cuero de elefante. Después pagó la cuenta, con billetes manchados de sangre, y salió con los zapatospuestos. El zapatero se quedó en la puerta de la zapatería, acariciándose el bigote con una mano, y con la otra rascándose la nuca.
El diablo empezó entonces a recorrer todo el país donde el cielo era azul, azul, y la tierra era verde, verde. Donde pisaba con los zapatos nuevos, el demonio dejaba una quemadura roja que secaba la hierba y hacía llorar a los arbolitos recién nacidos. Era tanta la...
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