Manifiesto de cartagena

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MANIFIESTO de CARTAGENA
Simón Bolívar

MANIFIESTO de CARTAGENA
Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información Av. Universidad, Esq. El Chorro, Torre Ministerial, pisos 9 y 10. Caracas-Venezuela. www.minci.gob.ve / publicaciones@minci.gob.ve

Directorio
Ministra del Poder Popular para la Comunicación y la Información Blanca Eekhout Viceministro de EstrategiaComunicacional Gabriel Gil Director General de Difusión y Publicidad Carlos Núñez Directora de Publicaciones Ingrid Rodríguez Coordinación Francisco Ávila Corrección Sylvia Sabogal Enero, 2010 Impreso en la República Bolivariana de Venezuela. Depósito Legal: lf87120083202709

Memoria dirigida a los ciudadanos de la Nueva Granada por un caraqueño

Conciudadanos: Libertar a la Nueva Granada de la suertede Venezuela, y redimir a esta de la que padece, son los objetos que me he propuesto en esta memoria. Dignaos, ¡oh, mis conciudadanos!, de aceptarla con indulgencia en obsequio de miras tan laudables. Yo soy, granadinos, un hijo de la infeliz Caracas, escapado prodigiosamente
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de en medio de sus ruinas físicas y políticas, que siempre fiel al sistema liberal y justo que proclamó mi patria,he venido a seguir aquí los estandartes de la independencia, que tan gloriosamente tremolan en estos estados. Permitidme que animado de un celo patriótico me atreva a dirigirme a vosotros, para indicaros ligeramente las causas que condujeron a Venezuela a su destrucción: lisonjeándome que las terribles y ejemplares lecciones que ha dado aquella extinguida República, persuadan a la América amejorar de conducta, corrigiendo los vacíos de unidad, solidez y energía que se notan en sus gobiernos.
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El más consecuente error que cometió Venezuela, al presentarse en el teatro político, fue sin contradicción, la fatal adopción que hizo del sistema tolerante: sistema improbado como débil e ineficaz, desde entonces, por todo el mundo sensato, y tenazmente sostenido hasta los últimos períodoscon una ceguedad sin ejemplo. Las primeras pruebas que dio nuestro Gobierno de su insensata debilidad, las manifestó con la ciudad subalterna de Coro, que denegándose a reconocer su legitimidad, la declaró insurgente y la hostilizó como enemigo.
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La Junta Suprema en lugar de subyugar aquella indefensa ciudad, que estaba rendida con presentar nuestras fuerzas marítimas delante de su puerto, ladejó fortificar y tomar una actitud tan respetable, que logró subyugar después la confederación entera, con casi igual facilidad que la que teníamos nosotros anteriormente para vencerla; fundando la Junta su política en los principios de humanidad mal entendida que no autorizan a ningún gobierno para hacer por la fuerza libres a los pueblos estúpidos que desconocen el valor de sus derechos. Loscódigos que consultaban nuestros magistrados no eran los que
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podían enseñarles la ciencia practica del gobierno, sino los que han formado ciertos buenos visionarios que imaginándose repúblicas aéreas, han procurado alcanzar la perfección política, presuponiendo la perfectibilidad del linaje humano. Por manera que tuvimos filósofos por jefes, filantropía por legislación, dialéctica portáctica, y sofistas por soldados. Con semejante subversión de principios y de cosas, el orden social se sintió extremadamente conmovido, y desde luego, corrió el Estado a pasos agigantados a una disolución universal, que bien pronto se vio realizada.
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De aquí nació la impunidad de los delitos de Estado cometidos descaradamente por los descontentos, y particularmente por nuestros natos e implacablesenemigos los españoles europeos, que maliciosamente se habían quedado en nuestro país para tenerlo incesantemente inquieto y promover cuantas conjuraciones les permitían formar nuestros jueces, perdonándolos siempre, aun cuando sus atentados eran tan enormes, que se dirigían contra la salud pública. La doctrina que apoyaba esta conducta tenía su origen en las máximas filantrópicas de algunos...
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