Maquiavelo, rousseau y las dos caras del republicanismo

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Maquiavelo, Rousseau y las dos caras del republicanismo*
Por Pedro A. Caminos

I. Introducción.
En un pasaje de su obra El contrato social, Rousseau afirma que el interés personal de un monarca es que el pueblo sea “débil, miserable, y que no pueda, en ningún caso, ofrecerle resistencia”. Por supuesto, el ginebrino está dispuesto a conceder que en el caso de que los súbditos esténperfectamente sometidos al príncipe el interés de éste “será que el pueblo sea poderoso, a fin de que este poder le haga invencible frente a sus vecinos”. Sin embargo, este último interés “es secundario y las dos suposiciones son incompatibles” entre sí, de modo tal que un príncipe siempre dará preferencia a la primera pues ella le resulta “más inmediatamente útil”. Sobre el final de este párrafoRousseau señala cuál es la fuente de la cual nutre sus ideas. En efecto, el ginebrino afirma que el interés de los monarcas en debilitar al pueblo es “lo que Maquiavelo ha demostrado hasta la evidencia. Tratando de dar lección a los reyes, se las dio excelentes a los pueblos. El Príncipe de Maquiavelo es el libro de los republicanos”.[1]
A primera vista ésta invocación rousseauniana a Maquiaveloy a su obra más conocida, y habitualmente considerada como más “maquiavélica”, podría parecer sorprendente. En efecto, el pensador florentino suele ser considerado como un precursor del real politik, un defensor de una concepción teórica que procura concebir a la política como un espacio autónomo con relación a la moral y al derecho. De acuerdo con esta interpretación Maquiavelo parecería afirmarque los gobernantes, si quieren ser buenos gobernantes (v.gr., conservar y mantenerse en el poder) no deben regular su conducta por normas éticas o jurídicas.[2] A contramano de esa imagen, Rousseau suele ser caracterizado como un pensador utópico. Según esta visión el ginebrino desearía demostrar que los gobiernos, para ser legítimos y ganarse así el derecho a ser obedecidos, deben estar sujetosa reglas, es decir a la normatividad que irradia de la voluntad general. Las ideas de Rousseau constituirían una suerte de kantianismo avant la lettre.[3]
Sin embargo, a poco de avanzar un poco en la indagación sobre ambos autores no es difícil percibir que los lazos entre Maquiavelo y Rousseau son más fuertes de lo que esa primera impresión podría sugerir. Así, en su monumental obra sobreel pensamiento político florentino y la tradición republicana atlántica, John Pocock sostiene que “Rousseau fue el Maquiavelo del siglo XVIII”.[4] La investigación del historiador neozelandés desemboca en los debates políticos de la fundación de los Estados Unidos, en un intento de demostrar de qué manera la tradición maquiavélica del pensamiento político encontró en América un nuevo espacio deexpresión. Es en ese contexto, y dentro de esa tradición, en el que se redactaron los Federalist Papers, cuyas propuestas, según André Singer, tienen, precisamente, importantes puntos de contacto con el ideario rousseauniano.[5]
En el presente trabajo, y siguiendo en parte la literatura que acabo de reseñar, defenderé la idea de que tanto Maquiavelo como Rousseau pertenecen a una mismatradición del pensamiento político, la republicana. Si ello es efectivamente así, entonces el desafío será el de ofrecer una explicación satisfactoria que pueda dar cuenta de las diferencias entre ambos pese al hecho de pertenecer a la misma tradición.[6]
En el segundo apartado esbozaré una interpretación republicana de las ideas de Maquiavelo. En la siguiente sección procuraré resumir lapropuesta republicana de Rousseau, remarcando las diferencias entre éste y el florentino. En el último apartado, intentaré explicar cuáles son las causas de tales diferencias.

II. El republicanismo de Maquiavelo.
Uno de los conceptos centrales dentro de la visión maquiavélica de la política es la noción de virtú.[7] Esta idea no puede ser separada, a su vez, de otra: la fortuna. Según Maquiavelo,...
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