Maquina de mirar

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Maquina de mirar.

En la película “Moebius” de Gustavo Mosquera, el protagonista, al comienzo de la misma, enuncia: “El subte es sin duda, un símbolo de los tiempos que corren. Un laberinto en donde en silencio nos cruzamos con nuestros semejantes, sin saber quiénes son y adónde van. (...) Con el subte descubrí la más poderosa maquina de mirar”.
Es asombroso observar cómofunciona el subterráneo, digna máquina de transporte moderno. Tiempos exactos, cronometrados, grupos ordenados de personas anónimas, miles de individuos yendo y viniendo, apresurados, se dirigen al centro de la ciudad, en donde se concentran la mayoría de las grandes corporaciones, multinacionales, monstruosas edificaciones espejadas que reciben a este caudal ordenado de personas. Decía el BoletínTécnico N° 19 de agosto de 1952, de la Comisión de Subterráneos de Transportes de Buenos Aires: “La zona céntrica está extraordinariamente congestionada en las horas pico y la cantidad de accesos son insuficientes para dar salida a ese caudal. La prolongación de algunas líneas y la construcción de nuevos subterráneos, se considera imprescindible para solucionar ese problema. Producirá beneficiosindiscutibles con respecto a otros sistemas de tránsito colectivo; en efecto, permitirá a los usuarios calcular el tiempo de viaje con exactitud; le brindará accesos que lo ponen a cubierto de las inclemencias del tiempo; valorizará las propiedades vecinas y al reducir el tiempo de los viajes provocará un aumento de actividad que beneficiará a toda la ciudad”. Y decía la Compañía Anglo Argentina en 1927en su folleto “El problema de la congestión del tráfico”: “...La situación de la congestión del tráfico no es levantar vías de tranvías y reemplazar 1 tranvía por 2 autobuses o 30 automóviles (...) Es organizar la circulación y el estacionamiento y ante todo construir subterráneos”.
Así, con la organización, la reducción del tiempo y un aumento de la actividad, el subte es esencial en lostiempos que corren. Esto se debe, en la actual era capitalista, a que la condición del sujeto está reducida a la de “productor”, en los inestables mercados laborales, y al de “consumidor de objetos – consumido como objeto ” en los multiformes mercados de los goces. Incluso a los antes llamados “usuarios”, cuando aún los gobiernos aseguraban los servicios públicos, como el subterráneo, hoy losadministradores de la política neoliberal los llaman “clientes”, de servicios que son cada día más “privados”. Bien señala John Berger que “los clientes se definen por el sitio en el que compran y pagan, no por dónde viven y mueren”, y que “las marcas y los logotipos son los toponímicos de Ninguna Parte” [1].
Se ha generado una deslocalización del sujeto contemporáneo y el subte no permaneceajeno a este cambio. Para entenderlo, conviene examinar cómo se han trastocado el espacio y el tiempo que determinan a los sujetos de hoy. A este respecto, Miguel Castells define que el espacio actual está hecho de la yuxtaposición de conexiones globales con desconexiones locales. Propone el término de espacio de los flujos para definir el sistema tecnológico que permite, sin instituciones políticasglobales de control, el funcionamiento del poder capitalista y el disfrute de los resultados de ese poder. Pero es un espacio que no está en ninguna parte localizable. “En cambio, para la mayoría de la gente su vida sigue siendo local más que global, y su experiencia se construye a partir de su localidad” [2] . Es en lo local de su vida que los sujetos experimentan la desconexión con los otros yel extravío de su identidad en la ruptura de lo vínculos sociales. Pero hay un factor añadido: la consecuencia de la traslocación del espacio sobre el tiempo. Pues ya no rige el pautado tiempo cronológico que instaló la Revolución industrial, que no es el tiempo calculado de cuadrantes solares, sino el Reloj que vemos en la genial película Metrópolis, de Fritz Lang, que sólo marca 10 horas...
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