Martí: verdad y poder

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 14 (3330 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 10 de diciembre de 2010
Leer documento completo
Vista previa del texto
Martí: Verdad y Poder

Por: Hiram Hernández Castro.

Mira estas dos, que con dolor te brindo,
Insignias de la vida: ve y escoge.
José Martí (Yugo y Estrella)

Losconcursos académicos compartían a la altura del siglo XVIII una veneración por la pregunta, que bien podemos envidiar. Para nosotros la pregunta es una forma sutil de interpelar al oponente o una forma de evaluar o (des) formar al discípulo, pero rara vez es fruto de una socrática curiosidad. Sólo preguntamos cuando sabemos o pretendemos que sabemos y, por tanto, asistimos a las respuestas sin riesgosni sobresaltos. La candidez con que la academia francesa se sometió a las diatribas de Juan Jacobo Rousseau al lanzar sus interrogantes sobre la ilustración sería algo difícil de volver a ver. Y es que hoy reconocemos la modernidad política de la practica científica radica precisamente en captar y conducir la relación entre saber y poder.

Partiendo de esta condición intentar responder coningenuidad lo que sería la duda primera -¿quién es Martí?- , sería un despropósito pues una inevitable catarata de adjetivos y títulos se presentarían sin previo permiso. Me preceden más de cien años de bibliografías, antologías, estatuas, troquelados, calles, escuelas y citas que han conformado el imaginario social al que, después de tres décadas de vida insular, es imposible sustraerse. Me sientoatado a una red de relaciones históricas, políticas y morales que me condicionan cualquier valoración. Qué filosófico suena decir “en última instancia”, pero la última instancia no me sucede nunca.

¿Podría acaso olvidar las lecturas de mi maestra entre ilustraciones de ángeles emplumados, gigantes y niñas de cabellos rizos? ¿Puedo olvidar mi primera impresión de una muerte por una causa justa?¿Cómo no saberme de memoria que en silencio ha tenido que ser? ¿Algún cubano podría escapar de llamarlo “El Apóstol” o “Maestro”? Al margen de todo rigor, cómo no sentirme tentado a justificar mis “pecados” con los tributos con que el imaginario popular reivindica a mujeriegos, bebedores y malhechores de librerías. Podría ser una frase hecha pero es cierto: Martí es el aire que respiramos.[1] Nacer enCuba es respirar un Martí de versos, un Martí de mármol y un Martí de arengas.

Martí sería presupuesto y resultado de ser cubano y, por tanto, el referente criollo inmediato de nuestra civilidad. El Newton de nuestro mundo moral -diría Kant-, y a partir de ahí comenzaría su crítica. Aclarar entonces que para el profesor alemán la crítica no se refiere a la discusión sobre la autenticidad deltexto bíblico, sino al análisis de las condiciones de posibilidad en las cuales los fenómenos son como son. Asumiendo, por tanto, la crítica kantiana, no estaríamos dialogando sobre un pretendido Martí real que algunos poseen, sino sobre las condiciones en que se nos ha entregado un Martí posible, es decir, las formas en que Martí poeta y soldado ha devenido poder constituyente de un determinadoimaginario social.

Pido permiso entonces para cambiar la pregunta. No intentaré responder quién es Martí, sino qué Martí posible he logrado subjetivar. Debo confesar que mi relación primera fue hilemórfica: su cabeza de yeso sobre una columna de ladrillos y un césped intocable conformaban el constructo decorativo-simbólico de mi escuela. Martí fue primero un símbolo de orden y respeto, o derespeto al orden. Y asumo que no eran necesarias muchas medidas punitivas para conservar la santidad de aquel rinconcito pues en este caso la disciplina iba de mano de la tradición. Nietzsche diría que aquella cabecilla era un ídolo hipostasiado, mientras Marx asumiría que la historia golpea la mente de los vivos. Ambos coinciden en la importancia de la tradición para crear los mecanismos de...
tracking img