Martes con mi vejo profesor

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El plan de estudios
Impartió la última asignatura de su vida. La clase era los martes. La asignatura era el Sentido de la vida. La impartía de su propia experiencia.
No se daban calificaciones, pero eran exámenes orales cada semana. El alumno debía formular sus propias preguntas por su cuenta. Si le daban un beso de despedida, ganaban punto extras.
No se necesitaba ningún libro, pero secubrían muchos temas, como ellos, el amor, la familia, la vejes, el trabajo, la comunidad y por ultimo la muerte. La ultima lección fue breve y apenas unas pocas palabras.
En lugar de celebrar una ceremonia, se celebro un funeral.
No hubo examen fina, el alumno debía hacer un trabajo de lo que había aprendido.
En la última clase de la vida de mi viejo profesor solamente había un solo alumno.
Estabana finales de primavera, en una calurosa y húmeda tarde de sábado. Cuando terminaba la ceremonia, lanzaban al aire los birretes y oficialmente eran ya graduados universitarios.

El programa de la asignatura
El viejo profesor, había sido siempre un bailarín. No le importaba con que música. No le importaba con que música, todo genero le encantaba. Cerraba los ojos y con una sonrisa, empezaba amoverse al compás de su propio sentido de ritmo. No siempre era atractivo; pero, no se preocupaba de bailar con una pareja: Morrie bailaba solo.
Solía ir todos los miércoles en la noche a una iglesia para asistir a lo que llamaban “baile gratis”. Morrie se mezclaba con el publico, compuesto principalmente de estudiantes, y fuera cual fuera la música que sonaba, esa música era la que el bailaba.Se retorcía y giraba, agitando los brazos como un director de orquesta, el sudor caía por su espalda. Nadie sabía que él era un eminente doctor en sicología, había publicado varios libros muy respetados. Lo tomaban; simplemente como un viejo chiflado.
Llevó un casete de tangos y logro que se tocara por los altavoces. Amo ya de la pista baile, se deslizó de un lado a otro como un latin lover. Todosle aplaudieron. Podría haber permanecido para siempre.
Pero el baile había terminado para el.
Cuando tenía sesenta y tantos años empezó a costarle trabajo caminar. El una fiesta de cumpleaños tropezó sin razón aparente. Otra noche, cayó de las escaleras de un teatro.
Empezó a consultar a médicos. A muchos. Le hicieron análisis. Le metieron una sonda a ver que tenia y no encontraron nada, unmedico solicitó una biopsia muscular, para la que tomaron un trocito del musculo de Morrie. El informe del laboratorio indicaba la existencia de un problema neurológico. Para realizar una de estas pruebas se sentó en una silla especial mientras le aplicaban descargas eléctricas.
Un caluroso y húmedo día de agosto, Morrie y su esposa, Charlotte, fueron al consultorio del neurólogo y les pidió quetomaran asiento para darles la noticia: Morrie tenía esclerosis lateral amiotrófica.
Se pasaron casi dos horas, contestando con paciencia sus preguntas. Cundo ya se iban, el medico les dio alguna información, uno folletos como si estuvieran abriendo un a cuenta de banco.
Mientras que el viejo maestro buscaba respuestas, la enfermedad fue apoderando de él, día a día, semana a semana. Una mañaintento sacar el coche de la chochera, y a penas fue capaz de pisar el freno. Así dejo de conducir.
En el otoño, Morrie acudió al campus de la Universidad, para impartir su ultima asignatura universitaria. Morrie no se le ocurrió la idea de renunciar.
Entro cojeando en el aula que había sido su hogar durante treinta años. A causa del bastón, bastante tiempo tardo en llegar a su sillón. Se sentó, sequito los lentes y contemplo los rostros jóvenes que en un silencio le devolvía su mirada.
Llevaba veinte años impartiendo esa asignatura y esa era la primera vez que se corría el riesgo de cursarla. Quizá no vivía hasta final del semestre. Si esto era un problema, y si deseaban anular su matrícula en esta asignatura, lo comprendería.
La ELA es como una vela encendida: te funde los nervios y...
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