Mas alla del bien y el mal

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Publicación:  Alicante : Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 1999

Nota:  Edición digital basada en la edición de Valencia, F. Sempere y Compañía, [ca. 1909].

   Más allá del Bien y del Mal
     Federico Nietzsche ; traducción de Pedro González-Blanco

http://www.cervantesvirtual.com/

Más allá del bien y del mal

Friedrich Nietzsche

Prólogo
     Suponiendo que la verdad seamujer, ¿no es fundada la sospecha de que todos los filósofos dogmáticos entendían poco de mujeres, y que su terrible seriedad y su curiosidad indiscreta no eran los medios más a propósito para cautivarlo? Lo cierto es que ella no se dejó pescar, y quedaron tristes y desalentados los pobres filósofos.
     ¡Si es que todavía están en pie! Porque hay seres burlones que pretenden que la dogmáticaestá agonizando. Hablando en serio, hay motivos para creer que el dogmatismo, por mucho que se vista de frases solemnes y al parecer impenetrables, no ha sido más que un egregio juego de niños, y quizá está cercano el día en que se comprenda mejor cuán mezquinos son los cimientos de los edificios sublimes y almenados que los filósofos dogmáticos erigieron, alguna superstición que brotó en épocasprehistóricas (como la superstición del alma, que todavía hoy continúa, siendo fuente de lástimas, con la superstición del «sujeto» y del «yo»), quizá algún juego de palabras, quizá alguna sugestión gramatical, quizá una generalización audaz de hechos muy restringidos, muy personales, «humanos, demasiado humanos».
     La filosofía de los dogmáticos fue promesa milenaria, como en tiempos más remotosla astrología, en cuyo servicio se gastó más dinero y trabajo, más perspicacia y paciencia de lo que se gasta hoy por cualquier ciencia positiva: a la astrología y a sus aspiraciones sobrenaturales debemos en el Asia y en el Egipto el estilo grandioso de la arquitectura. Parece como si todas las cosas grandes, para poderse imprimir con caracteres indelebles en el corazón humano, debieran pasarsobre la tierra primeramente bajo el aspecto de caricaturas monstruosas y espantables; una tal caricatura era la filosofía dogmática, por ejemplo, la doctrina de los Vedas en el Asia, el platonismo en Europa. No seamos ingratos; por más que necesitemos confesar que el peor, el más pertinaz y el más peligroso de los errores, fue precisamente la invención platónica del espíritu puro y del bien puro.Pero ya que hemos vencido este error, ya que la Europa respira aliviada de tal pesadilla, y que a lo menos puede dormir con sueño saludable, seamos nosotros, cuyo oficio es únicamente estar despiertos, seamos nosotros los herederos de toda la fuerza acumulada en la larga lucha contra aquel error milenario. Sería preciso volver boca abajo la verdad, repudiar el punto de vista y condición fundamentalde la vida, para hablar hoy del espíritu y del bien como habla Platón. «¿De dónde tal enfermedad en la fruta más hermosa de los antiguos tiempos, en Platón? ¿Será que Sócrates la corrompió? ¿Será entonces Sócrates verdadero corruptor de la juventud? ¿Merecería en verdad la cicuta?» Pero la lucha contra Platón, o para decirlo de manera más inteligible y popular, la lucha contra la milenaria opresiónclerical cristiana -ya que el cristianismo es un platonismo ad usum populi-, ha producido en Europa una tensión en los espíritus como jamás la hubo sobre la tierra (con un arco de tal manera tenso puede apuntarse a las metas más lejanas). Verdad es que para el europeo esta enorme tensión es causa de malestar; y ya dos veces se probó a aflojar el arco: la primera con el jesuitismo, la segunda conla propagauda
de las ideas democráticas. Pero gracias a la libertad de la prensa y a la lectura de periódicos, llegará el espíritu europeo a dormirse de tal modo que no sienta pesadillas. (Los alemanes inventaron la pólvora, ¡muy señores míos!... Pero inventaron la imprenta, ¡y aquí metieron la pata!) Pero nosotros, que no somos ni jesuitas, ni demócratas, ni siquiera bastante alemanes, sino...
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