Materialismo historico

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ESCUELA NACIONAL DE ANTROPOLOGIA E HISTORIA
Alumno: Alejandro Fernando González Jiménez

El espíritu moderno y Hemingway

Cierto es que la experiencia de la modernidad es desconcertante, si por ella entendemos esa implacable vorágine que pone en entredicho todo lo que una vez fue tomado como cierto, que barre hasta sus cimientos lo que es visto como dado y permanente, que amenaza con nodejar nada sobre que asirse, generando angustia en el espíritu humano ante la terrible evidencia de que “todo lo solidó se desvanece en el aire”. Así es la modernidad, por lo menos la capitalista, que avanza condenando a todos los objetos y a todos los sujetos que en ella viven a inclinarse sobre el signo de lo efímero y lo temporal. Ante ello nada es cierto. Es el reino de la incertidumbre donde loúnico eterno es la moda, siempre voluble, hermana de la muerte.

Y aunque ese es sólo un aspecto de la moneda, tal dinámica ejerce sobre el espíritu humano un sobrecogimiento, que lo hace vivir en la permanente angustia existencial: su estadía en el “mundo de afuera” no está asegurada. Ante ello, los “espíritus menos afortunados” sucumben y son arrojados a la desesperación, mientras que otros,ignorando aún la otra cara de la moneda, pero intuyendola, deciden hacerle cara al problema y establecer en el corazón de esa misma vorágine su locus stan, (no sin cierto grado de masoquismo). Ese es el espíritu del capitalismo, o al menos, tal y como él se imagina así mismo: como el espíritu aventurero, arrojado, emprendedor, que no se amilana ante los cambios bruscos, aparentemente repentinos, queestá dispuesto a transgredir todos los limites, ha transgredir toda frontera y a excederse en todos los sentidos, donde el individuo lo es todo, puesto que es lo único que puede salir avanti de este huracán. Se dice, para sus adentros, que es él la encarnación directa de todo su tiempo, la altura necesaria, no sólo para sobrevivir, sino para vivir, y es más, para disfrutar en la modernidadcapitalista.

Esta idea, del espíritu burgués, que es signo de nuestros tiempos, y de la cual nos habla Weber[1], y con más detalle, desde una perspectiva crítica, Marshall Berman[2] , parece tener su encarnación en el Hemingway que Trujillo nos presenta en su ensayo Ernest Hemingway y Su Mar Narrativo[3]. Ello puede verse, en nuestra opinión, en la forma bajo la cual nos presenta a “esa raza”, dela cual Hemingway, según el autor, “es un fuerte ejemplar”, a propósito de unos versos de Dario:

El norteamericano típico era, en todo caso, un hombre hecho así mismo, un díos creado por él mismo… Y lo mismo puede decirse del niño nacido el 21 de julio de 1899… y cuyos padres le dieran por nombre el de Ernest Millar Hemingway.

Y más adelante:

Si hay un escrito norteamericanoque encarna, en su máxima expresión, el ideal estadounidense, el que Darío llamaba “el Riflero terrible y el fuerte Cazador”, ése fue Ernest Hemingway.

Tal vez Trujillo, mantenga implícita la idea de que aquello que podemos llamar, el proyecto de la modernidad capitalista (cuyo lado negativo intentamos esbozar a grandes pinceladas más arriba) hoy se ha americanizado[4], después de unvertiginoso proceso que tiene sus puntos más álgidos al finalizar la segunda guerra mundial. Y Hemingway podría ser un ejemplo de tal proceso. En efecto, el espíritu burgués, ya no es el europeo, de allí que Trujillo haga notar, que nuestro literato no es el “escritor neurótico o mórbido, maldito y enfermo, que fuera el prototipo que el siglo XIX nos legara”, sino que este espíritu, ahora americanizado(aunque tal vez, sería más preciso decir, “estadounidensado”), es el de “un muchacho ambiciosos y hábil que pronto supo qué quería del mundo y cómo podía conseguirlo”. De esta forma Hemingway “representaba la salud física. El hombre viril, deportista, que arriesgaba su vida en cada aventura que emprendía: cazador de leones en África, corresponsal de guerra en cuanto conflicto lo llamara, pescador...
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