Matrimonio hebreo tradicion, significado y cristologia

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FACULTAD DE TEOLOGÍA «SAN VICENTE FERRER»
SECCIÓN DIÓCESIS

EL MATRIMONIO HEBREO
TRADICIÓN, SIGNIFICADO E IMPLICACIONES CRISTOLÓGICAS

Alejandro Sánchez Gamborino

D. Vicente Fontestad Pastor

Valencia 2009

2

Abreviaturas
Tratados de la Mishna Tratado de las Berajot (bendiciones) Tratado del Shabbat Tratado del Pesajim(la Pascua) Tratado de Yomá (el día del perdón) Tratado delas Yebamot (las cuñadas) Tratado de las Ketubot (documento matrimonial) Tratado de Nedarim (votos) Tratado de la Sotá (sospechosa adúltera) Tratado de Quiddushim (esponsales) Tratado del Sanhedrín Tratado de Avot (padres) Génesis Rabba Rabino

Beraj Shab Pes Yom Yeb Keth Ned Sot Qid Sanh Avot Gen. R. R.

Las citaciones y las abreviaciones de la Escritura son aquellas de la Biblia de Jerusalén.3

Introducción
“El Matrimonio Hebreo” ha sido durante más de ocho años un tema compañero, que continuamente me ha lanzado a una profundización, no solo de las tradiciones judías, sino principalmente de la figura de Jesús de Nazaret. En la memoria que presento a continuación he deseado plasmar en un mismo objeto la Encarnación de Dios como hombre y como hombre judío. Como hombre,necesariamente Dios asumió la condición de persona llamada al amor conyugal, a la comunión interpersonal que encuentra su culmen humano en el Matrimonio. El Matrimonio aparece como una forma privilegiada en la que poder salir al encuentro de la alteridad. En palabras de Ortega y Gasset el hombre, en el amor, aparece continuamente in nativitate, es decir, continuamente en nacimiento para el otro, enconstante transformación del Yo en el Tú. Dando un paso adelante, el objeto de este estudio no es tanto la relación de Jesucristo con la institución del Matrimonio, cuanto la figura de Jesús, el Mesías esperado, iluminada por este misterio de la conyugalidad. Esta iluminación recíproca entre Cristo y el sacramento del Matrimonio enriquece la vida del hombre, llamado a la plenitud. La motivación que me haconducido a escrutar este misterio ha sido la necesidad de encontrar un sentido esponsal en la vocación célibe y una trascendencia espiritual en la vocación del Matrimonio. Esta motivación fue suscitada ya ocho años atrás cuando, apasionado por la Teología del Cuerpo desarrollada por el Siervo de Dios Juan Pablo II, comencé a descubrir en lo prosaico de la realidad física un designio divino. Mástarde, el estudio de la filosofía personalista de Emmanuel Lèvinas y Martin Buber me dio una nueva clave para entender que no solo mi cuerpo es importante, sino más aún, lo es el del Otro (en mayúscula) que aparece ante mí como una epifanía de lo Eterno. Fascinado de nuevo por la primacía de la relación (como dice M. Buber parafraseando a san Juan: al principio está la relación1) comencé a indagaresta intuición de los filósofos judíos de que “existir” significa solamente “ser-para”.

1

M. BUBER, Yo y Tú, Madrid 1992, 23.

4

En el año 2006, como sello a mi ansia por encontrar un punto de unión entre la figura de Cristo, la sacralidad de lo corpóreo, y la relación como principio de existencia, la primera Carta Encíclica de su Santidad Benedicto XVI vino a confirmar esta vozinterior de que en Dios el amor “Ágape”, inefable y espiritual, va necesariamente unido al amor “Eros”, cotidiano y corporal. Esta Encíclica Deus est Caritas supuso un colofón a una primera fase de búsqueda en la relación del Matrimonio con Jesucristo. Por otra parte, el objeto de esta memoria también radica en la encarnación de Dios como hombre judío. Jesús de Nazaret se encarnó en un pueblo concreto,en un momento concreto de la historia. En las Notas para una correcta presentación de los judíos y del judaísmo en la predicación y en las catequesis de la Iglesia Católica, publicadas en Roma el 23 de junio de 1985 por la Comisión de la Santa Sede para las relaciones con el judaísmo, dice en el cap. 23 par.12, que Jesús era judío, y siempre así ha permanecido, siendo así, que esto no hace sino...
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