Me arrepiento

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  • Publicado : 24 de noviembre de 2011
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Mi extravagante y simple historia
¿Quieren una historia? Les contaré la mía, qué más da. No soy la persona más grande, ni experta, ni espectacular en el amor. Solo tengo 17 años, típico hijo más grande de la casa sin padre, esto significa que me la he pasado solo y pues ni en los libros, mucho menos con los conocidos y los que se dicen ser mis amigos, todavía aun no he encontrado el consejo queme pueda ayudar con la situación de amor en la que vivo hoy.
Desde que tenía doce años, al principio de la secundaria, yo la amo a ella con las mismas fuerzas que el día de hoy. Sucede que todo el primer año que la conocí, nada mas la observaba porque yo no sabía quién era o que hacía de su vida, pero yo si sabía que hacía con la mía; ella podía hacer de mi pequeña existencia lo que fuera.Segundo año, la primera vez que ella me habla, como olvidar ese momento, nunca lo haré, porque se metió hasta el último rincón de mi corazón y ahora si para no salirse jamás. La misma elegante y hermosuela risa de siempre, me dijo esa vez, que debería hacer mi máximo esfuerzo por conquistarla, lo máximo, lo mejor, y si es lo mejor es lo mejor, tomando en cuenta lo apartado, serio, tímido, callado,cobarde, nerd con granos en su cara y a veces estúpido intento que alguien así podría hacer, decidí intentarlo con el corazón, a cuestas de lo que yo era allí para ella, nada.
Me comencé a acercar más, por mi bien, a su lado, hice lo mejor por hablarle cada vez, y estar con ella en la fila cada vez que el maestro ponía una ecuación o una fórmula para resolver. Procuraba terminar rápido para correr,levantarme y estar allí cuando ella se formara. Esto me funciono muchas veces, y me gusto demasiado saberme a su lado, hasta el momento en que aquella mañana la miré dándose un beso por la calle que llevaba a la secundaria con su novio, eso como que me partió el alma. Pero no me acobardé, sino que seguí insistiendo pegándome de ella en la fila en matemáticas o química. Y una tarde miré en latelevisión una psicóloga que decía que si no había manera de cómo estar con quien tu más quisieras, lo mejor era apartarse de la persona, claro, para no acabar con un daño más profundo. Quise hacer caso cuando me vi que lo mío era un sueño guajiro, de esos “imposibles”, de esos que hablaba aquella profesional.
No me quedo más que a la mañana siguiente con todo y dolor apartarme de ella para siempre,entonces, siendo que nunca me hablaba, ni me buscaba, ni me veía, ni me saludaba, ni nada de nada conmigo, ella se acerca por un lado, justo cuando me repetía a mi mismo: “…olvídala que puede que te haga daño, olvídala que puede que te haga daño, olvídala que puede que te haga daño…” Entonces lo que yo hacía en ese momento lo tiré al olvido, sin pensar en nada, más que atender a lo que mepreguntaba. Sería bastante coincidencia que se acercara a mí aquella vez que trataba de olvidarla, porque sin esto, jamás hubiera conocido ni yo ni ustedes la parte que sigue.
Entonces me burle de mi pensamiento de olvidarme para siempre de ella, y resistí poquito más. Ya corría el tercer año de secundaria, allí estuve algo más de tiempo cerca de ella, me gusto mucho, porque ya me estaba volviendo más locopor ella. Recuerdo que me pidió aquella vez todos los circulitos de plástico que traen las taparroscas de los refrescos por debajo, me dijo que todo el que viera se lo regalara, es que ella tendría una exposición donde modelarían artículos reciclados.
No dude en levantarme un par de horas antes en la madrugada, para ir por la calle juntando tapas de botella como cualquier ingrato que se dedica aeso, para reunir bastantes y podérselas entregar a ella en sus manos, porque sí, yo haría todo por tomar sus manos. Lo mejor de aquello, el gran motivo de mi felicidad, fue cuando me dijo “Gracias”. Sé que es poco quizás y bastante tonto emocionarse solo por eso, pero nunca me había sabido tan bien escuchar esa palabra. Esa era señal de que yo no trataba con cualquiera, sino con alguien...
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