Medea

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  • Publicado : 13 de mayo de 2010
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La infalible flecha de Cupido hirió el corazón de la virgen Medea. Y Jasón el extranjero que pedía lo imposible, tomó en cuenta su objetivo: él había venido a buscar el Vellocino de Oro.
Pero sila joven entregó su corazón al forastero, el rey Aetes, su padre cerró en cambio sus labios, negando el tesoro: estaba furioso por la osadía del pedido. Y de no haber sido por la intervención deMedea, habría mandado matar a todos los griegos. Pero al oír la dulce voz de su hija, y viendo arder en sus ojos un brillo extraño, prometió ceder el Vellocino.
El jefe de los Argonautas debíaprimero (así habló el rey) pasar dos pruebas de valentía: la primera consistía en subyugar dos enormes toros que soltaban fuego por las narices. La segunda, arar el campo y sembrar dientes de dragón:De la extraña siembra nacerían gigantes armados que el héroe debería enfrentar.
Medea conoce las intenciones de su padre y se aterra de perder aquel amor recién nacido. Con el miedo viene ladesesperación; sin ella, Jasón no ha de sobrevivir. Pero si le ayuda traicionaría a su padre y a la patria. Al final vence el amor. Busca a Jasón y le ofrece ayuda. El promete llevarla a Grecia yhacerla su esposa. Las promesas de un eterno amor desvanecen las dudas de Medea. Las manos de Medea protegen el cuerpo del amado con una poción mágica, que lo hacen invulnerable al fuego y al hierro.Pero el rey a pesar de que él paso las dos pruebas, no cede el Vellocino de Oro. Todavía quiere ver los navegantes muertos y a la nave Argo en llamas. Nuevamente el amor viene en ayuda de Jasón.Medea previene al héroe sobre los planes del rey y lo lleva hasta el bosque donde está el Vellocino. El dragón que lo vigila, arrullado por Medea, poco a poco se duerme. Y manos extrañas se apoderandel tesoro.
Perseguidos por Aetes, Medea y Jasón buscan refugio en Argo. Son felices. Cada cual ha conseguido su objetivo: él tiene el Vellocino de Oro; ella acaricia una promesa de amor...
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