Medicina tradicional

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INFORME
Introducción al trabajo de campo I

Maestra María Eugenia Salinas Urquieta
Por
Diana Giurgola

Durante mi primera práctica de campo, realizada en Tihosuco y en Dziuche, he tenido la posibilidad de entrar en contacto con una realidad completamente lejana a la que podemos vivir,hoy día, nosotros en las grandes ciudades, por un lado tan desarrolladas económica, social, política y tecnológicamente, pero por el otro, tan ambientalmente destruidas.
Felipe Carrillo Puerto fue nuestra primera puerta de acceso. Llegamos el domingo 3 de junio a las 12 del día, con un calor húmedo asfixiante que tenía a la gente lejos de las calles tan asoleadas. Esto daba a la ciudad unaimagen de abandono a si misma, acentuada también de la tanta basura dejada a los rincones o en las meras calles, donde casas nuevas flanqueaban, a gran contraste, las viejas traiciónales, desmanteladas y desertadas. ¡No era cierto un domingo de fiesta!
Una vez encontrado el hotel fuimos por un almuerzo al mercado y ya con más energías para afrontar la caminata al sol, llegamos a la Cruz Parlante,vieja iglesia maya, también vacía y silenciosa, inmergida debajo de maravillosos árboles que apenas filtraban los rayos solares. A las 7 empezaba la función, a la cual desafortunadamente no tuvimos posibilidad de participar.
La noche parecía ya otra realidad. Con aire más fresco la gente, como caracoles después de la lluvia, llenó la plaza central de la ciudad, que hospedaba familias enteras, niños,jóvenes, adultos y viejos. Los puestos de comida ambulante estaban bien repletos, especialmente los del famoso “perrero”, que vende hot dogs a gogo como si fueran base de la comida mexicana. Yo, sentada en un banco, miraba todo lo que me rodeaba, focalizando mi atención en los niños, muchos de los cuales se divertían jugando alegremente juntos con los tiovivos públicos, a diferencias de otrostantos que preferían estar solos dando vueltas sobre sus carritos eléctricos. Quizás el hecho de tener un carrito así desde niños y no compartirlo con los amigos influya negativamente en la formación de crecimiento del niño mismo, que no desarrolla como tendría el sentido de comunión y con división con el otro.
A las 8 de la mañana del día siguiente estábamos puntuales ya desayunando en unrestaurante del centro, planeando nuestro programa. Pensábamos ir a X-Pichil, donde mi compañera se habría quedado a investigar sobre el trabajo artesanal de los tejidos, pero hubo un cambio de plan gracias al señor Marcelo Jiménez, director de culturas populares, quien nos aconsejó ir directamente a Tihosuco, donde el delegado de culturas populares de allá nos habría ayudado a encontrar nuestrosinformantes, guiándonos por el pueblo. Así fue. Dejamos Felipe Carrillo Puerto a las 10 de la mañana. Recorrimos una buena y tranquila carretera, todavía costeada por hileras infinitas de árboles, que en más o menos una hora nos condujo a la entrada de la aldea. Estacionamos el carro enfrente del museo, cerrado el día lunes, y caminamos hacia la casa del señor José María, delegado de culturas populares enTihosuco, según el mapa que nos había dejado el señor Jiménez. Después de una breve plática con él y su esposa, que nos mostró sus huipiles tejidos a máquina, que vende en una tienda a lado de su casa, empezamos el recorrido del pueblo maya hablante. Caminando el señor José María estaba contándonos algo, pero yo me extravié completamente al escuchar todos, alrededor de mí, hablar el idioma maya,con el que sólo había tenido un contacto a través de los libros. De repente me sentí como inmergida en una dimensión fantástica, casi irreal, catapultada a miles de años pa’ atrás; mi cuerpo ligerísimo flotaba como una hoja al viento, era como si percibiera los haces energéticos de los árboles abrazarme cuneándome.
Mientras íbamos conociendo a diferentes familias de artesanos o hierbateros, con...
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