Memorias del oratorio

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MEMORIAS DEL ORATORIO DE SAN FRANCISCO DE SALES
INTRODUCCION de San Juan Bosco
al índice ¿Por qué y para qué estas memorias? Muchas veces me pidieron que escribiera las memorias del Oratorio de San Francisco de Sales. Aunque no podía negarme a la autoridad de quien me lo aconsejaba, sin embargo, no me resolví a ocuparme decididamente de ello porque debía hablar de mí mismo demasiado a menudo.Mas ahora se añade el mandato de una persona de suma autoridad, mandato que no me es dado eludir, y, en consecuencia, me decido a exponer detalles confidenciales que pueden dar luz o ser de alguna utilidad para percatarse de la finalidad que la divina providencia se dignó asignar a la Sociedad de San Francisco de Sales. Quede claro que escribo únicamente para mis queridísimos hijos salesianos, conprohibición de dar publicidad a estas cosas, lo mismo antes que después de mi muerte. ¿Para qué servirá, pues, este trabajo? Servirá de norma para superar las dificultades futuras, aprendiendo lecciones del pasado. Servirá para dar a conocer cómo el mismo Dios condujo todas las cosas en cada momento. Servirá de ameno entretenimiento para mis hijos cuando lean las andanzas en que anduvo metido supadre. Y lo leerán con mayor gusto cuando, llamados por Dios a rendir cuenta de mis actos, ya no esté yo entre ellos. Compadecedme, si encontráis hechos expuestos con demasiada complacencia y quizá aparente vanidad. Se trata de un padre que goza contando sus cosas a sus hijos queridos, mientras ellos, a su vez, se gozarán al saber las aventuras del que tanto les amó y tanto se afanó trabajando porsu provecho espiritual y material en lo poco y en lo mucho. Presento estas memorias divididas por décadas, o períodos de diez años, porque en cada una de ellas tuvo lugar un notable y sensible desarrollo de nuestra institución. Hijos míos, cuando después de mi muerte, leáis estas memorias, acordaos de que tuvisteis un padre cariñoso, que os las dejó antes de morir en prenda de su cariño paternal.Al recordarme, rogad a Dios por el descanso eterno de mi alma.

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UNA VIDA ENMARCADA POR UN SUEÑO (1815 – 1825)
1- Año de hambre y un sueño
Hijo de campesinos Nací el día consagrado a la Asunción de María al cielo del año 1815, en Morialdo, barrio de Castelnuovo de Asti. Mi madre se llamaba Margarita Occhiena, y era natural de Capriglio; y mi padre, Francisco. Eran campesinos. Se ganabanhonradamente el pan de cada día con el trabajo y el ahorro. Mi padre, casi únicamente con sus sudores, proporcionaba sustento a la abuelita, septuagenaria y achacosa, y a tres niños, el mayor de los cuales, Antonio, era hijo del primer matrimonio. José era el segundo, y Juan el más pequeño, que soy yo. Además había dos jornaleros del campo. Muerte del padre No tenía yo aún dos años cuando Diosnuestro Señor permitió en su misericordia que nos turbara una grave desgracia. Un día, el amado padre, en plena robustez, en la flor de la edad, deseoso de educar cristianamente a sus hijos, de vuelta del trabajo, enteramente sudado, entró descuidadamente en la bodega, subterránea y fría. El enfriamiento sufrido se manifestó hacia el anochecer con una fiebre alta, precursora de un gran resfriado.Todos los cuidados resultaron inútiles. En pocos días se puso a las puertas de la muerte. Confortado con todos los auxilios de la religión, después de recomendar a madre confianza en Dios, expiraba, a la edad de treinta y cuatro años. Era el 12 dc mayo de 1817. No sé qué fue de mí en aquellas tristes circunstancias. Sólo recuerdo, y es el primer hecho de la vida del que guardo mi memoria, que todossalían de la habitación del difunto y que yo quería permanecer en ella a toda costa. -Ven, Juanín; ven conmigo -repetía mi afligida madre. -Si no viene papá, no quiero ir -respondía yo. -Pobre hijo -añadió mi madre-, ven conmigo. ya no tienes padre. Y dicho esto, rompió a llorar; me agarró de la mano y me llevó a otra parte, mientras yo lloraba al verla llorar a ella. Y es que, en aquella edad, no...
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