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Nancy González, una economista caleña que hace 25 años empezó a producir cinturones en su ciudad natal y que con el paso del tiempo se ha convertido en un símbolo de la moda femenina de altísimonivel. Las revistas especializadas como Vogue y Elle le han dedicado páginas enteras, y hace un año el Museo Metropolitano de Nueva York incluyó uno de sus bolsos entre los 65 artículos más sobresalientesde la moda desde el siglo XVIII. "Esa exposición ha sido el mayor honor de mi vida. No había más carteras en la muestra", le dijo Nancy a SEMANA en una de las poquísimas entrevistas que ha concedido.Es curioso, pero a esta caleña de 54 años jamás se le ocurrió que iba a ser famosa. Nunca le gustaron las carteras ni pensó en diseñar bolsos. Le gustaba pintar, cocinar y bailar. Se casó muyjoven -no había cumplido 19 años-, y cuando terminó economía en la Universidad del Valle ya tenía dos hijos y quería un puesto de medio tiempo. "Nadie te va a dar trabajo", le decía su suegro, elempresario vallecaucano Francisco Barberi Zamorano, con quien se la llevaba muy bien y quien finalmente la nombró gerente de una de sus firmas, Corredores de Seguros del Valle.

Al cumplir los 30 años lecambió la vida porque partió cobijas con su marido y decidió independizarse en el trabajo. Atraída por la culinaria, en un principio quiso hacer galletas pero una de sus cuñadas, Diana Zarzur, laconvenció de escoger otro camino. "Usted, que se ha distinguido por vestirse bien. ¿por qué no hace cinturones?", le sugirió una tarde. Dicho y hecho. Al poco tiempo, Nancy fabricaba correas de cuero debecerro en el patio de la casa de su madre, a la que admira mucho. Pero luego se lanzó a experimentar con otro material: la piel de cocodrilo. "Fue todo un reto", dice, "pues se trataba de diseñar algoque ya tenía diseño".

El éxito de los cinturones fue instantáneo y a Nancy González no le quedó más remedio que abrir una tienda en Cali, a la que bautizó con el nombre de Encueros. La acogida no...
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