Metodología

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 7 (1594 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 18 de diciembre de 2010
Leer documento completo
Vista previa del texto
Por allá por la época de la caduca Edad Media, hacia el año 1327, cuando el emperador Ludovico de Baviera entró en Italia para restaurar la dignidad del sacro imperio romano, un novicio que firma como Adso de Melk, apellidado a la usanza de la época con el nombre de su ciudad natal, quién sabe con cuánto de imaginación y qué por ciento de fidelidad a los acontecimientos, redactó un manuscritoinspirado en seis revolucionarios días que compartió con su maestro, el franciscano Guillermo de Baskerville, en alguna abadía italiana sin comprometer el nombre ni la ubicación de la misma. El arcano códice permanecería en el anonimato hasta que fascinara a un profesor de Semiótica de la Universidad de Bolonia (la más antigua universidad del mundo que perdura en nuestros días) con importantestrabajos publicados referidos a la interpretación de signáculos. Según confesara en otras palabras el también escritor, el valioso testimonio de un amanuense llegó a sus manos y se escurrió de ellas, no sin antes darle tiempo suficiente para anotar los detalles imprescindibles que luego devendrían los veintitrés pares de cromosomas de un nuevo ser cuyo nombre de pila fue Il nome della rosa. Y cuandodigo nombre de pila no quiere decir que haya cambiado, sino que ha sido traducido a tantas lenguas (por suerte para la humanidad) y su alcance ha sido tal que ha perdido por mucho la nacionalidad italiana.
La misteriosa muerte de un joven monje es el leit motif para que el sagaz y sabio Gillermo de Baskerville, perteneciente a la orden franciscana, se traslade con su discípulo y asistente personal ala ciudad de Dios (entiéndase abadía) encargado del esclarecimiento del suceso. Objetivo primordial: el prestigio de la sede religiosa. Como es lógico y aplicable además a la vida toda, la resolución está muy lejos de ser lo sencilla que pudiera parecer, incluso cuando se simplifican los personajes a la manera de la Reina del Crimen en su clásico Los Diez Negritos.
Nuestro protagonista es unex-inquisidor conciente de la asquerosa e hipócrita política de la mal llamada Santa Inquisición. También un inquisidor puede obrar instigado por el diablo. El autor lo presenta como hombre de elevada virtud en todo y para todo, que sabía leer en el gran libro de la naturaleza y ferviente admirador de Roger Bacon. Por lo que indirectamente destaparemos las ideas de quien fuera un revolucionariocientífico y filósofo inglés mediante el discurso de Gillermo. No en balde se reconoce el valor filosófico de El nombre de la rosa.
Las formas elocutivas se funden y cristalizan en lo que los químicos llamarían una aleación (salvando la presencia del metal), es decir, una mezcla homogénea de sustancias (narración, descripción, diálogo y exposición) con el fin de mejorar propiedad(es) para undeterminado propósito (contar la historia con un alto nivel literario). La descripción entrega una invitación nada desdeñable al conocimiento de la arquitectura y el entorno de la Edad Media, a la par de la atmósfera de cada paraje. Asimismo puede disfrazarse de imagen metafórica para presentarnos la variedad física y psicológica que no pueden faltar en un ambiente donde se sabe mora un asesino o un grupode ellos.
Loable el uso de la palabra precisa (que provoca una inenarrable sensación en el lector) y el empleo de una especie de ironía cuya incipiencia y perspicacia le otorgan sutileza y picardía a la cláusula respectivamente.
La propia escena del relato da pie a muchas y valiosas reflexiones religiosas muy a tono con los momentos que se vivían, y que asombrosamente más de seis siglos despuésconservan absoluta vigencia de forma general.
Se sostiene una disputa entre los partidarios de la regla franciscana (italianos) y sus críticos (franceses) presidida por el Abad y el cardenal (enviado del papa), que terminó en la pérdida de los buenos modales al no divisarse el más ínfimo rasgo de flexibilidad entre las partes. San Francisco predicó un amor a la pobreza que no contradecía los...
tracking img