Mexicanos: al grito del cambio

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Mexicanos: AL GRITO DEL CAMBIO

Por: Lic. Manuel Marroquín

Una crisis más se avecina y quiere nublar al país.

Los valores fundamentales del ser que enarbolaron nuestros héroes, nuestros padres y abuelos y los que nosotros vimos en la escuela son arrollados por el consumismo, la violencia, el mal gobierno y la corrupción.

Los compromisos, acuerdos, contratos, y aun la palabra delhombre no valen nada, y eso incluso es legalizado en nombre de "la necesidad y urgencia" de poder devolver en algo la confianza.

En el pasado un contrato se hacia con confianza la palabra de los integrantes valía, el compromiso se cumplía y se seguían haciendo tratos con la plena confianza del compromiso ético; ahora tienes que firmar un contrato de varias páginas algunas con letra tan chiquitaque es ilegible, tiene que haber testigos, varias personas que avalen tu compromiso, que paguen ellas en caso de que tu no lo hagas; muchos de ellos están involucrados notarios para que den fe legal y abogados para que te demanden en caso de que no cumplas y que decir de lo ventajosos que son la mayoría para una de las partes.

A la orden del día encontramos a la violencia y la criminalidad.Vemos diariamente que no son prevenidos ni castigados, o castigados muy suavemente.

Lo único cierto es la falta de bases de una comunicación efectiva para el entendimiento, vemos como “nuestros representantes” en el congreso van a pelearse y a buscar canonjías de grupo y de poder, cuando deberían de estar buscando verdaderos acuerdos democráticos para que el país avance.

Nada contempla elsentido común, ni mucho menos el bien común para las personas, existen grupos, principalmente los indígenas y muchos sectores de los pobres y calase media que se encuentran desamparados sin voces reales que aboguen por ellos.

El gobierno quiere salir de la crisis aumentando y creando más y nuevos impuestos como el aberrante impuesto mensual a la gasolina que mientras en todo el mundo se siente labaja del petróleo aquí lo pagamos cada vez más caro las ineficiencias de los gobernantes.

Cómo se atreven a aumentar los impuestos cuando vemos constantemente el despilfarro de los diputados, líderes sindicales que regalan Homers y gobernantes que viven como reyes.

El pez grande se come al chico, y varios chicos al grande. Parecemos no haber aprendido que la dictadura de un "hombre (ogrupo) providencial" no es la solución. Pero nos acercamos peligrosamente a la anarquía.

Ya no hay seguridad, el robo y los secuestros están a su máxima expresión y parece que a nadie le importa, los esfuerzos que se hacen son inútiles parece que les hicieran una poda a los delincuentes, encierran a uno y aparecen diez más y peor aún vinculados con los que deberían de protegernos.

En la"alacena del mundo" (granos, ganado, y frutas y verduras, etc.) se ve cada vez más hambre.
No tenemos ni medicinas, ni atención, ni camas suficientes para los enfermos.

Se protege más a los banqueros y se despoja impunemente a los ahorristas del resultado de sus esfuerzos. La educación se deteriora más y más.

Se ha llegado a los extremos, en lugar de que aparezcan verdaderos valores como lasolidaridad, la ayuda mutua, la honestidad por ejemplo; en su lugar aparecen la crítica y la lástima, vemos lo que les pasa a los demás como algo tan lejano que no hacemos nada por ayudarlos.

La reacción digna de la sociedad brilla por su ausencia. Los sectores que se manifiestan hablan de honestidad, pero concentran sus reclamos en sus intereses privados, de grupos de gobierno, de sectores, desindicatos, olvidamos el bien común, todos vamos en el mismo barco.
Los principios fundamentales son exaltados, pero hipócritamente, sólo aquellos que sirven al interés sectorial correspondiente. Y son también interpretados, más de una vez, muy libremente, al servicio de esos mismos intereses.

Esto no conduce a otra situación que un verdadero remate de la función pública. Se concede el poder...
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