Mi labor docente

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1. Efecto Minerva de los recuerdos

Si hablo de los maestros que tuve a lo largo de mi vida académica, me es inevitable pensar en el hombre que en mis tiempos de preparatoria, me dio la clase de biología. Le recuerdo mucho, porque no era muy joven, algo muy arregladita en su aspecto, pero ese curso, fue la etapa en la que más leí y en la que me interesé más por el estudio de la anatomía.
Hoy,yo también soy con muchísimo gusto maestro de biología de nivel bachillerato. Isabel, mi maestra, nunca nos dio una clase sobre un solo libro. En esa época leí más de lo que me hubiera esperado, pero desconocía muchas cosas extraordinarias que aprendí por necesidad y también por gusto más adelante. Con ella no utilizamos solo un libro de texto pero fue absolutamente obligatorio leer los cuatrolibros asignados, uno para cada mes, lecturas que me marcaron en esa época.

Actualmente me esmero en explicar a mis alumnos la clase de biología como si fuera el ultimo día que los fuera yo a ver, hablar desde las bacterias, los virus, las células, los seres humanos.
Detenerme a relacionar las películas de ciencia ficción, con el libro de la genética, porque he descubierto que si me la pasohablando sin tomar los referentes que ellos no tienen, estarían absolutamente dormidos a los cinco minutos. Los descubrimientos antiguos de los grandes científicos del pasado, de forma en que se pensaba antes de la llegada de Jesucristo y la religión cristiana, incluso hasta abordar un poquito de historia de la Biblia.

Después de toparme con muchas trabas porque cada vez, me ingenio nuevos métodospara que la lectura sea una práctica habitual de mis alumnos, me he inventado crear actividades especiales con una recomendación de acuerdo a sus gustos, de alguna película o inquietud personal sobre la biología. Los resultados a veces son satisfactorios, otras no, pero ha funcionado mucho mejor que estandarizar el mismo libro para todos.

Recuerdo a Isabel porque, aun sin ser buena explicando,sin tener la gran voz, tuvo la capacidad de encender esa chispa que detonó en dudas e inquietudes futuras mi amada vocación y sin ser presunsioso el don de la palabra que poseo. Ayer justamente, platicaba con otros amigos contemporáneos, que ellas también la recordaban como un golpe de aire que nos hizo oxigenar la cabeza.

Sin duda los maestros que nos marcan por algo trágico o satisfactorio,nos hacen decir de nosotros: “eso era antes y esto fui después”. Somos el reflejo de nuestros padres pero de los maestros también. Entré a la universidad, y hubo personajes a los que recuerdo más que otros, en este caso mencionaré a los primeros que se me vengan a la mente, porque seguro me dejaron cosas importantes. Curiosa casualidad, dos de las maestras que recuerdo mucho, tiene el nombre deIsabel, que en su versión Nombre Femenino de origen Hebreo: Baal es la salud, así como Viene de eli y zabad o saba: "Dios ha jurado, Dios es abundancia, consagrada a Dios".
Mi primera maestra de Derecho Penal, también se llamaba Isabel, la mayoría de mis compañeros y yo sufrimos con ella, por las lecturas que rayaban en lo filosófico y político, desde Aristóteles, Platón, Engels, Marx, hasta lalectura de los principales periódicos y la escritura de ensayos y más ensayos.
Alguna vez me pregunté ¿por qué me estresaba, por qué me esforzaba tanto, y nunca pude sacar un diez con ella? Tal parecía que nunca satisfacíamos sus exigencias, como dejando en claro que no éramos buenos estudiantes, y que debíamos rayar en la genialidad.
Debimos hacerle caso, debimos aspirar a eso, la medianía enel conocimiento no es placentera cuando te das cuenta de tus muchas carencias, de tu perpetuo principio socrático, ‘yo sólo sé que no sé nada’.
El segundo fue el maestro de criminologia. Un tipo bien plantado en su experiencia, en su puntualidad, en su pragmatismo, siempre repitiendo a más de la mitad del grupo que éramos casos perdidos, que debíamos dedicarnos a otra cosa.
En verdad que era...
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