Miguel hidalgo

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MIGUEL HIDALGO,
LIBERTADOR DE LOS ESCLAVOS.

Hay en la personalidad intelectual de Miguel Hidalgo varios aspec¬tos que llamaron la atención de sus contemporáneos y que han seguido siendo objeto de estudio por los historiadores posteriores. Se le ha visto como reformador de la teología, pensador político, libertador de los es¬clavos y legislador agrario.
Al ser invitado a dar la presenteconferencia en la ciudad de Guadalajara, me pareció que era oportuno escoger el tema de la liberación de los esclavos, porque fue durante su permanencia en esta ciudad cuan¬do Hidalgo dio sus últimas disposiciones en esta materia, y porque nos permitirá aplicar el método retrospectivo de la biografía que puso en práctica el recordado escritor jalisciense Agustín Yáñez en algunos de sus últimostrabajos, método que consiste en partir del momento culminan¬te de una acción para ir desentrañando sus orígenes en tiempos ante¬riores.
En la valiosa monografía del también jalisciense escritor Alfonso Gar¬cía Ruiz, que lleva por título Ideario de Hidalgo, México, 1955, Secretaría de Educación Pública, Instituto Nacional de Antropología e Historia, Museo Nacional de Historia, aclara en la p. 53 queHidalgo fue autor de tres principales decretos sobre la abolición de la esclavitud: el prime¬ro en la ciudad de Valladolid (hoy Morelia) el 19 de octubre de 1810, promulgado por el intendente Ansorena, y los dos restantes en Guadalajara los días 29 de noviembre y 6 de diciembre del mismo año, respecti¬vamente.

En el primer decreto, se establecía que

“todos los dueños de esclavos o esclavas...los pongan en libertad... y no lo haciendo así... sufrirán irremisiblemente la pena capital y la confiscación de todos sus bienes.”

La ley debía llegar a noticia de quienes la debían cumplir, mas el efec¬to liberatorio debía ser inmediato al conocimiento de «esta plausible Or¬den Superior». El dueño, al dar libertad a los esclavos, debía otorgarles las necesarias escrituras de atala-horría conlas inserciones acostumbradas para que puedan tratar y contratar, comparecer en juicio, otorgar testa¬mentos, codicilos y ejecutar las demás cosas que ejecutan y hacen las per¬sonas libres.
En un segundo párrafo, el decreto de 19 de octubre disponía que, bajo las mismas penas, los particulares no comprasen en lo sucesivo ni vendiesen esclavo alguno, ni los escribanos extendieran escriturasconcer¬nientes a este género de conrratos, so pena de suspensión de oficio y con¬fiscación de bienes.
El segundo decreto, de 29 de noviembre, reiteraba la abolición de las leyes de la esclavitud, no sólo en cuanto al tráfico y comercio que se ha¬cía de ellos, sino también en lo relativo a las adquisiciones, de suerte que los emancipados pudieran adquirir para sí, como individuos libres, al modo que seobserva en las demás clases de la república. Es decir, esta¬blecía la completa igualdad legal del emancipado con las demás personas consideradas como libres. Y confirmando la aplicación inmediata de lo dispuesto, deberían los amos, fuesen americanos o europeos, darles liber¬tad dentro del término de diez días, so la pena establecida. Con ello se disipaba cualquier duda acerca de si la emancipaciónregía solamente para los amos europeos, ya que expresamente se incluía también a los america¬nos.
En el decreto de 6 de diciembre se repetía el término de diez días para que los dueños de esclavos les diesen la libertad en la forma esta¬blecida, bajo las penas severas ya conocidas.
En cuanto a las razones que Hidalgo invocaba para justificar sus me¬didas en favor de la libertad de los esclavos,advierte atinadamente Gar¬cía Ruiz que sólo en parte se manifiestan en los documentos legislativos mismos. En el decreto de 6 de diciembre el jefe consideraba como de lo más «urgente» acudir a la liberación de esta gente y lo tenía por un pun¬to principal en los planes de su gobierno. En el texto de 19 de octubre hablaba de «humanidad» y «misericordia». Y en el 29 de noviembre co¬menzaba...
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