Misericordia

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  • Publicado : 16 de noviembre de 2010
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En una noche de frío, entre sábanas de olvido, y malos sueños se levantó una fría brisa en un cuarto roído por la humildad y la sabiduría cofrade que tan solo te dan los años bajo las trabajadoras deun palio.
Allí en ese mismo instante mientras un suave murmullo sonaba de fondo como si de la misma marcha que esa tarde oía en su ordenador se tratará sin más banda sonora que su propio meditarapareció Ella, sin cornetas, sin ciriales, sin grandes joyas, sin las ilusiones de una cuaresma abocada a su fin. Allí mismo rodeada de la mundanal vida de esa habitación entre los cuadros de Dolorosascon tocados que ni los mismos ángeles hicieran, allí estaba Ella sin más, con su cara de dolor, con su sufrimiento, con su mirada de Madre.

- ¿Quién es usted Señora?
- Ni el mismo que megubiará lo sabe, ni mi misma hermandad lo sabrá, ni tu mismo Hijo lo adivinarás. Me llaman Madre porque a un Salvador traje al mundo, Señora porque sobre los corazones mando y aún así todavía no tengocasa ni cuerpo de madera ni lágrimas de cristal que mi Dolor personifiquen. Viviré a tu vera en San Ramón Nonato, mi Dolor será tu Consuelo y mis ojos tu mirada.
- ¿Eres un sueño o una realidadque tan solo se me presenta sin blondas ni terciopelos, sin tisús, ni bordados?
- Soy yo, la que por ti vino a tu vera antes de que tu me pusieras cara y forma. Soy yo la que aquí se sienta a tulado en esta fría madrugada. Soy yo, la que viene a darte la vista del futuro aunque ciego estés del pasado. Soy yo, Hijo, la que hoy se sienta y te mira frente a frente.
- ¿Es que acaso Madre yaestoy a las puertas del Cielo?
- Aún no ha llegado el tiempo en que tus nieves cabelleras perezcan en el tiempo, ni que tu lánguido cuerpo abatido por las mil batallas de una vida dura sea pastode la misma tierra. No aún no ha llegado el momento en que tu familia llore tu pérdida, ni tengo yo el derecho de arrebatarte la vida, no soy yo la que debe venir a juzgarte.
- ¿Entonces porque...
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