Monologo de un perro

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 Esta mañana me parecieron todos muy nerviosos, iban y venían todos por la casa, chocandose los unos a los otros.
La madre de él gritaba, y sus dos primos, con las manos llenas de cosas,entraban en las habitaciones, a las que yo tengo prohibido.
El mayor – el más amigo mío- chocó contra mí repetidas veces. Yo le buscaba los ojos, porque es la mejor manera que tengo de entenderlos: losojos y las manos. El resto del cuerpo ellos lo saben dominar y, si se lo proponen, pueden engañarte y engañarse a sí mismos; pero las manos y los ojos, no.

Sin embargo, esta mañana mi parcerito nime quería mirar. Sólo después de ir detrás de él mucho tiempo, en aquel vaya y venga no muy común, me dijo: “Rustan, no me molestes. ¿No ves que no vamos de paseo, y no están hechas las maletas?” Perono me tocó ni me miro. Yo, para no molestar, me fui a mi rincón, me eché encima de mi sabana y me hice el dormido.

También a mi me ilusionaba el viaje. Les había oído hablar días de la finca y delrio que pasa cerca de allí. No sabía con certeza qué habían elegido; pero comprendo que, en las vacaciones – y más en estas, que son mas largas que las otras dos- mi parcerito podrá estar todo el díaconmigo. Y lo pasaremos muy bien, estemos donde estemos, siempre que sea juntos...

Tardaron dos horas en iniciar la marcha. Fueron bajando las maletas al carro, los paquetes, la comida- que olíadelicioso - y los preparativos de último momento. Yo necesitaba correr de arriba abajo por la escalera pero me aguanté. Cuando fueron a cerrar la puerta, eché de menos mi sabana. Entré en su busca; mesenté sobre ella; pero ella me llamó muy enfadado. – “¡Rustan, venga! “ - , y no tuve mas remedio que seguirla.

Mientras bajaba, caí en cuenta de que, en el lugar al que fuéramos, habría otrasabana. Ellos siempre tienen razón. Los tres mayores, mi parcerito, su primo y yo.... Era difícil caber en aquel carro, tan lleno de maletas; pero estábamos bien, tan apretados todos.

Yo me eche en...
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