Motivacion

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 3 (696 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 17 de octubre de 2010
Leer documento completo
Vista previa del texto
En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creadosegún Dios en la justicia y santidad de la verdad”.
Efesios 4: 22-24
A veces se nos olvida lo vulnerables que somos ante los deseos que gobiernan a nuestra carne, y es que recuerda que cuando venimos aCristo nuestro interior cambio, nuestro espíritu se renovó, pero nuestra carne sigue siendo la misma.
Nuestra carne está viciada por los deseos engañosos, anhela un placer momentáneo que luego seconvierte en un dolor para nuestro espíritu y es que todos aquellos que hemos tenido un encuentro genuino con Dios nos sentiremos avergonzados cuando en momento determinado nos hemos dejado llevar pornuestros instintos pecaminosos.
Cada uno de nosotros trae un instinto pecaminoso que nos induce por naturaleza a hacer lo malo, pero cada día de nuestro existir tendremos una lucha constante, entre loque no queremos hacer y nuestra carne nos induce a hacer, contra anhelar hacer la voluntad de Dios apartándonos del pecado.
El Apóstol Pablo comprendía claramente esta verdad y en la carta a losRomanos 7:14-25 escribe lo siguiente:
“Nosotros sabemos que la ley viene de Dios. Pero yo no soy más que un simple hombre, y no puedo controlar mis malos deseos. Soy un esclavo del pecado. La verdad esque no entiendo nada de lo que hago, pues en vez de lo bueno que quiero hacer, hago lo malo que no quiero hacer. Pero, aunque hago lo que no quiero hacer, reconozco que la ley es buena. Así que no soyyo quien hace lo malo, sino el pecado que está dentro de mí. Yo sé que mis deseos egoístas no me permiten hacer lo bueno, pues aunque quiero hacerlo, no puedo hacerlo. En vez de lo bueno que quierohacer, hago lo malo que no quiero hacer. Pero si hago lo que no quiero hacer, en realidad no soy yo quien lo hace, sino el pecado que está dentro de mí.
Me doy cuenta entonces de que, aunque quiero...
tracking img